Avatares de una inmigrante digital #8

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8.  Luchar contra los elementos.

Ana estaba muy contenta aquella mañana.

–Debo decirte, Richard, que he triunfado en mi compra por Internet. El paquete llegó divinamente y nadie, de momento, ha saqueado mi cuenta bancaria.

–¡Cuánto me alegro! ¿Y qué, te gusta el cacharrito?

–Oh, sí, estoy encantada con mi nueva tablet… a. –Ana puso mucho empeño en pronunciar esa última a.

–Ana, cariño, no pasa nada, tooooodo el mundo dice tablet y no sufren castigos divinos ni caen rayos sobre sus cabezas.

–Me da igual lo que haga todo el mundo. Las nuevas tecnologías han conseguido que la gente escriba cada vez peor: ignoran los signos de apertura de exclamación e interrogación, ponen los acentos donde les peta, pasan de las mayúsculas, abusan de los extranjerismos… Pues ¡no podrán conmigo! Voy a utilizar el tirón mediático de mi cuaderno de bitácora para defender a capa y espada la idiosincrasia de nuestro idioma.

–Cuaderno de bitácora, me encanta, eres única.

–¿Ves como siempre hay posibilidades?

–Vale, Supereñe, pero tienes que reconocer que hay palabras que no cambiarán. No creo que mucha gente vaya a ir por ahí escribiendo jipi, qué quieres que te diga. Y el que lo lea pensará que al que lo ha escrito se le ha ido la pinza. Ríndete y asúmelo.

–No me harás desistir, a partir de ahora pienso escribir tabletas, correos electrónicos, lápices de memoria, cursos en línea… Usaré todas las armas disponibles del castellano. Mi éxito en la red me servirá para difundir mi campaña de marketing…

Ana se llevó la mano a la boca, intentando borrar su última palabra. Pero lo había dicho y Richard no perdió la oportunidad.

–Querrás decir… mer-ca-do-tec-nia, ¿no? –dijo con retintín y haciendo pausas dramáticas entre cada sílaba.

–Mierda. Bueno, ahí le has dado, clever boy.

–Asúmelo, Anita, como diría Felipe II, no puedes enviar tus naves a luchar contra los elementos.

–Luego soy yo la pedante, lo que hay que aguantar.

-


Sigue los relatos de Ana Lógica.

Todos nos hemos perdido alguna vez en este nuevo y cambiante mundo digital tan repleto de tecnología. Descubre a través de Ana cómo van afectando todos estos avatares a un personaje totalmente analógico que de repente se ve envuelto en todo este mundo cibernético. 

Si te sientes identificado o identificada con Ana solo tienes que enviarnos tu confesión escribiéndonos tu comentario al final de la página. 

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