Big Data en la ONU

Luengo_oroz

Aunque el término Big Data no sea nuevo, la realidad es que, desde hace un par de años, se habla de él como una tendencia que supondrá un nuevo reto para los analistas y quienes manejen un gran volumen de información y datos. Solo hay que limitarse a analizar nuestro entorno para constatar que en la sociedad actual cada vez se genera más cantidad de información, de contenido digital, de datos personales. Ahora bien, ¿qué hacemos con todos estos datos? ¿Para qué nos pueden servir? Hay que conseguirlos, almacenarlos, tratarlos, analizarlos y estructurarlos para poder orientarlos a los  fines perseguidos. Estos objetivos suelen estar alineados con empresas que compiten por clientes o cuotas de mercado.  ¿Os imagináis que toda esta información se utilizase para fines humanitarios y de ayuda a la sociedad? Naciones Unidas lo ha visto claro y desde hace unos años, a través de su división Global Pulse,  impulsa el uso de estos grandes volúmenes de datos para temas de desarrollo. Miguel Luengo–Oroz, Chief of Research United Nations Global Pulse, nos cuenta  los proyectos, dificultades y sueños de la revolución que supone poner los datos al servicio del desarrollo, de mejorar la vida de las personas.

10 respuestas a Toyoutome blog:

Miguel Luengo–OrozChief of Research United Nations Global Pulse

P-Desde hace algún tiempo se viene hablando de que el manejo de grandes volúmenes de datos es el reto al que se enfrentan las  grandes empresas para poder obtener una ventaja competitiva. Sabemos que esta es una de las tendencias actuales del mundo digital, pero ¿qué tienen que ver las Naciones Unidas con el Big Data? En un principio parece que poco ¿no?

En un mundo interconectado que cambia constantemente, tener información en tiempo real de lo que está ocurriendo mientras aún está pasando tiene un valor inigualable para el trabajo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en los ámbitos humanitarios y de desarrollo internacional.

Tanto los países desarrollados como los países en vías de desarrollo, estamos generando ingentes cantidades de datos digitales cada segundo – uso del teléfono móvil, redes sociales, búsquedas en internet …-, los cuales debidamente anonimizados y agregados pueden revelar nuevas huellas digitales del estado de la sociedad y sus problemas.

El sector privado ya está analizando lo que consideramos “Big Data” para entender a sus clientes en tiempo real y así mejorar sus servicios y productos. La ONU debe hacer lo mismo para sus “clientes”: poblaciones vulnerables de todo el mundo que no tienen acceso a agua potable y alimentos, sufren el impacto de catástrofes naturales o no tienen oportunidades para conseguir trabajo o empleo dignos.

Global Pulse, una iniciativa del Secretario General de las Naciones Unidas lanzada a finales de 2009, es un centro de innovación donde las diversas agencias de la ONU pueden experimentar y aprender usos responsables de nuevas fuentes de información digital – Big Data -  para fines humanitarios y de desarrollo internacional.

P-Increíble. Quien nos iba a decir que  los grandes volúmenes de datos podían ser útiles para las personas.  ¿Cuál es el caso que más te ha sorprendido en este sentido desde que estás al frente de la investigación de este proyecto de la ONU?

Es difícil escoger solo un caso. Por ejemplo, en Indonesia más de 1 millón de niños no son vacunados al año. Y en muchos casos no es porque no haya vacunas, sino por falta de información de los padres. Y descubrir esos motivos que llevan a los padres a no completar la inmunización es muy complicado y fundamental para realizar las campañas y acciones pertinentes. Sin embargo, hemos encontrado que cada día hay más de mil mensajes en redes sociales hablando de este tema y las razones – lejanía del centro médico, desconocimiento del número de dosis, motivos religiosos, falsos mitos sobre efectos secundarios… -. La idea es que utilizamos métodos similares a los que las empresas usan para entender sus productos y marcas en redes sociales– por ejemplo, la opinión sobre un nuevo refresco – pero aplicándolos a nuestros problemas, en este caso las percepciones de los padres sobre si es seguro vacunar a sus hijos.

En general, la manera en la que trabajamos en Global Pulse es a través de pequeños proyectos de investigación gestionados por equipos multidisciplinares que aúnan expertos en desarrollo internacional y expertos en datos y tecnología– “data scientists”. En estos proyectos comprobamos si nuevos tipos de datos (como generados en redes sociales o datos de tráfico de telefonía móvil) pueden ayudar a responder una pregunta o solucionar un problema concreto. Aprendemos al mismo tiempo que experimentamos, entrenando y enseñando a las agencias de la ONU a usar técnicas y herramientas innovadoras que permiten una mejor planificación y toma de decisiones.

P-El Big Data utilizado para causas humanitarias sí que es una nueva forma de sacar provecho del análisis de este fenómeno. Pero para que pueda ser realmente efectivo necesitáis la cooperación del sector privado.  Por ejemplo,  gracias a las tarjetas SIM de los móviles de los afectados del terremoto de Haití se pudo saber hacia dónde se producían las movilizaciones de la población y así actuar en consecuencia para organizar la ayuda o montar los campamentos en focos muy bien localizados. ¿Cómo suele ser la respuesta de las compañías privadas? ¿Son reacias o colaborativas a la hora de  compartir sus datos anonimizados?

La reacción de las compañías es muy positiva. Ven el potencial de, por ejemplo, cómo la información compartida en redes sociales puede ayudar en la toma de decisiones mediante alertas tempranas del impacto de problemas de abastecimiento de alimentos, o cómo los datos de telefonía móvil pueden ayudar después de catástrofes naturales. Llevando el razonamiento al extremo, para el sector privado, ayudar (o salvar) a las personas es ayudar (o salvar) a sus propios clientes.

Algunas compañías ya se han mostrado pioneras en este sentido. Por ejemplo France Telecom – Orange ha compartido con la comunidad científica millones de datos de tráfico de telefonía móvil agregados y anonimizados de Costa de Marfil para investigar como pueden ser integrados con otros tipos de información de salud, transporte o desarrollo económico a través del  concurso que organizamos con ellos “Data for Development Challenge”. Uno de las investigaciones ganadoras combinó los datos de tráfico de telefonía móvil con los datos del sistema público de transporte de la ciudad más grande de Costa de Marfil,  proponiendo un método capaz de evaluar cómo funciona el transporte– tiempo que pasa la gente en los atascos y desplazamientos urbanos. Pero incluso más interesante, con todos los datos fueron capaces de proponer 2 nuevas rutas de transporte público – autobús- que de ser implementadas ahorrarían varios minutos al día de media a cada ciudadano.

P- Un proyecto como el vuestro que pone a disposición de todas las organizaciones de las Naciones Unidas el Big Data ¿Cómo se financia? ¿Qué más necesitaríais? 

Global Pulse está financiado por contribuciones voluntarias de estados miembros de la ONU, así como por donaciones de fundaciones filantrópicas.

Para realizar cualquier proyecto necesitamos datos, herramientas para el análisis y expertos. Y desde luego algunos de los datos más interesantes están en manos del sector privado. Por ello estamos activamente promulgando el concepto de “filantropía de datos”, un nuevo tipo de colaboración donde las compañías privadas comparten datos con el sector público para el bien común.

Y el concepto de “filantropía de Datos” no está solamente limitado a los datos, también necesitamos acceso a las mejores herramientas y a los mejores expertos. Así las compañías pueden colaborar en nuestros proyectos con agencias de la ONU buscando objetivos con impacto social. Queremos las mentes más brillantes trabajando para el bien común.

P – En cuanto al tema sensible de la privacidad de los datos, Miguel,  ¿piensas que es necesario un cambio cultural para lograr que se cedan más datos para este tipo de causas que ayuden al desarrollo? Esto ayudará a tomar decisiones que en tu sector es fundamental.   ¿Qué tiene que ocurrir para que sea más fácil y puedan realizarse acciones en tiempo real?

Creo que es fundamental que los ciudadanos seamos conscientes de verdad de la cantidad de datos que generamos y en manos de quién están en todo momento.  También tenemos que aprender que cuando escribimos algo en un muro digital, es lo mismo que si estuviésemos pintándolo en una pared en la calle. Es público. Y todo el mundo puede verlo, con las consecuencias que ello acarrea. Mi visión personal del futuro al respecto es que cada ciudadano debería poder elegir con quien quiere compartir sus datos: por ejemplo mis datos médicos con investigadores científicos y hospitales o mis datos de telefonía con protección civil y los servicios de emergencia.

La otra dimensión es como organizaciones como la nuestra pueden hacer uso de estos datos. Y ello requiere investigar para encontrar aplicaciones y definir estándares y marcos regulatorios para compartir y agregar datos que respeten en todo momento la privacidad de los individuos, pero que permitan analizar a nivel colectivo qué está pasando, y así poder tomar las mejores decisiones colectivas lo mejor, más rápido y mejor informados posible. En cierto modo, los datos públicos o los cedidos expresamente por los ciudadanos o el sector privado son un nuevo tipo de estadísticas que evolucionan en tiempo real y dinámicamente.

P- Durante el último año habéis estado trabajando en colaboración con el proyecto “The World We Want” para ayudar a fijar los objetivos del milenio que se marcarán en las agendas los poderes públicos a partir de 2015.  Aún se puede participar en la encuesta para elegir los 6 hitos principales para lograr un mundo mejor. ¿Cuál está siendo vuestra aportación a este proceso?

En el año 2000, todos los países miembros de las Naciones Unidas acordaron fijar los Objetivos de Desarrollo del Milenio hasta 2015. Estos objetivos (que incluyen la erradicación de la pobreza, la educación primaria universal, disminución de la mortalidad infantil y materna …) son el marco de referencia básico de las políticas e inversiones en desarrollo internacional. Y en el año 2015 van a ser redefinidos – para la próxima década o más – a través de un nuevo acuerdo a nivel mundial.

La página World We Want muestra resultados de más de un año de debate global sobre las prioridades para el desarrollo global más allá del año 2015, incluyendo consultas nacionales a paneles de expertos y los primeros resultados de la encuesta global de Naciones Unidas “My World”, que trata de incluir las opiniones y prioridades de la gente normal en el proceso. En Global Pulse estamos contribuyendo a este proceso incluyendo las voces de los ciudadanos a través del análisis de social media. En el primer prototipo que acabamos de presentar, analizamos millones de tweets de manera automática para identificar los temas que más importan a los ciudadanos.

P-Nos gustaría ahora que nos contaras tus  secretos digitales. ¿Cuál ha sido tu última compra online?

Aviones, hoteles y tecnología: constantemente. Además este mes he comprado un regalo especial. Es un objeto impreso en 3 dimensiones usando la página shapeways.com : muy fino, puedes subir tu diseño e  imprimirlo en varios materiales incluyendo plásticos y metales.

P-¿Ebook y /o libro impreso?

El libro impreso tiene mucha clase. Pero soy más de ebook y periódico. Y me da tiempo a leer muy poca literatura, y además tengo la costumbre de leer casi todo en diagonal…

P-¿Cuál es la aplicación que más utilizas en tu Smartphone/tableta? ¿Nos recomiendas alguna?

El email. Y si se trata de pasar un rato, os recomiendo aquellas app que tengan un fin. En malariaspot.org puedes jugar un minuto para ayudar en la lucha contra la malaria y diagnosticar imágenes reales de muestras de sangre con parásitos; o en fold.it  puedes ayudar a científicos a investigar la estructura tridimensional de las proteínas jugando a una especie de tetris en 3D.

P-  ¿Eres más de Twitter o de Facebook?

Twitter: más conciso e informativo. Los amigos los prefiero tratar en el mundo offline.

 Cristina Crisol
Equipo de Transformación, PRISA


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