Cartografía crítica: mapas sociales en Internet

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Desde finales del siglo XX hasta nuestros días, hemos podido comprobar cómo la geografía ha seguido una evolución interdisciplinar hasta convertirse en la bisectriz de diferentes áreas de las ciencias naturales y sociales, combinando los territorios de la ingeniería medioambiental, la sociología industrial y la economía política. A través de este tipo de heterogeneidad se ha ido articulando un conocimiento cada vez más relacional, crítico y subjetivo del espacio que nos rodea, teniendo en cuenta las consecuencias que la planificación urbanística y la organización administrativa ejercen sobre aspectos como la igualdad de oportunidades, la distribución de la renta o el precio de acceso a determinados bienes comunes –incluidos los recursos energéticos y las telecomunicaciones-. Y en sentido inverso, cómo las políticas sociales, las inversiones en infraestructuras públicas y la especulación de los capitales, además de tener repercusiones en la economía, influyen directamente en la transformación morfológica de los barrios, las regiones y las costas de los países. Así que, como síntesis, se puede considerar que el análisis de la geografía permite inferir las relaciones ideológicas y las estructuras sociales y productivas predominantes.

Una de las múltiples tendencias positivas del “toque mágico de Internet”, a la hora del diseño y la distribución de conocimientos, está siendo la construcción de mapas híbridos que unifican una determinada cartografía geográfica con una capa de interpretación crítica de datos empíricos, lo que permite generar análisis mejor argumentados sobre ciertos temas de interés social y político, y que visualmente resultan más fácilmente cognoscibles. Este es el caso de un mapa interactivo sobre la segregación racial en EEUU, publicado en 2013, y que pasaré a exponer a continuación como referente:

  • Partiendo del estudio The End Of The Segregated Century: Racial Separation in America’s Neighborhoods 1890-2010, realizado por el Manhattan Institute for Policy Research, se ha constatado que desde finales del siglo XIX hasta el siglo XXI, la segregación racial en los barrios urbanos de las ciudades más pobladas de EEUU ha sufrido un cierto declive pero no ha sido erradicada. Analizando la distribución racial en las ciudades más pobladas en cuanto a cómo resulta la composición demográfica de cada demarcación o distrito municipal en correlación, además, con el nivel socioeconómico, los autores, Edward Glaeser y Jacob L. Vigdor,  concluyen que los guetos, hoy en día, sobreviven de un modo sustancial.
  • Teniendo presentes estas conclusiones, Dustin Cable, investigador especializado en demografía en el Weldon Cooper Center for Public Service de la Universidad de Virginia, y el ingeniero Brandon Martin-Anderson del MIT Media Lab, han creado un mapa racial con la composición étnica de toda la población estadounidense, asociado a la distribución geografía de todo el territorio de EE.UU.
  • En el mapa, tomando los datos de la oficina del censo de EEUU en 2010, se han generado 308 millones de puntos. Cado uno representa a un habitante reconocido como residente legal según domicilio y etnia. Cada punto se asocia a una leyenda: puntos azules (blancos); puntos verdes (afroamericanos); puntos naranjas (hispanos); puntos rojos (asiáticos); puntos marrones (otras categorías de raza).
  • La tecnología utilizada ha sido aplicar la API de Google Maps, para combinar la interfaz con programas como Python, ficheros CSV y desarrollos en Java para realizar el procesamiento de los datos estadísticos del censo, y lograr visualizar en pantalla una potencia de 7 GB de datos.
  • Mirando con detenimiento el mapa, se observa que cada ciudad tiene una historia diferente. En el caso de Chicago se observa que las concentraciones de blancos, latinos y afroamericanos irradian hacia fuera desde el centro de la ciudad como bandas radiales perfectamente separadas:

Chicago

En el caso de Detroit, se observa una línea recta de 8 millas que separara claramente una región predominantemente de puntos azules (blancos) de otra región predominantemente de puntos verdes (afroamericanos):

Detroit

En el caso de Manhattan, se observa también la aglomeración de asiáticos en el barrio chino, y la concentración  hispana y afroamericana en forma de guetos por encima de Central Park, en el Bronx, y en amplias zonas de Queens y Brooklyn:

Manhattan

Es importante destacar la consolidación del monopolio que Google está alcanzando en el terreno del conocimiento cartográfico en Internet. El montante de información geográfica de Google incluye ya las vistas por satélite de las calles de todas las naciones de la tierra, y Street View ha recogido hasta el momento las imágenes en una cuarta parte de las poblaciones de todos los países. El número total de usuarios regulares de Google Maps asciende a mil millones de personas, o aproximadamente la mitad de la población conectada a Internet en todo el mundo. Se ha convertido en un recurso más completo y, en muchos aspectos, más preciso de lo que disponen los gobiernos. Nadie sabe la cifra exacta del presupuesto que invierte Google en esta API, pero muchos expertos consideran que mantener actualiza la información será insostenible para la compañía por la previsible magnitud estratosférica de los costes que implica.

Mientras, la única alternativa solvente a Google Maps es OpenStreetMap (OSM), una organización sin ánimo de lucro con sede en Gran Bretaña, descrita como “la Wikipedia de los mapas”. Fundada hace 10 años por Steve Coast, un ingeniero informativo del College University de Londres obsesionado con la cartografía. Aunque el presupuesto de OSM es inferior a los 100.000 euros anuales, hay pronunciamientos de Apple, Craiglist, Wikipedia y Foursquare de asociarse con Coast para lograr que su aplicación cartográfica pueda disputarle el dominio a Google.

En definitiva, ya forma parte de la mentalidad de nuestra época considerar que el acceso digital a información geográfica es uno de los mecanismos más estratégicos para los controles de la política, la economía y la seguridad. El periodismo crítico y los científicos de una amplia variedad de especializaciones tienen a su alcance unas oportunidades inéditas para articular los resultados de sus investigaciones de un modo práctico y visual, no sólo en el sentido de poder demostrar sus hipótesis con una claridad sin precedentes, sino en la forma en sí de distribuir y comunicar interpretaciones de la realidad basadas en datos y no en creencias, lo que puede ser un factor positivo para aumentar la madurez democrática.

Evolución de una disciplina

El problema central de la geografía como disciplina ha sido que el conocimiento que extrae siempre ha tenido un amplio componente de fragmentación, donde lo que siempre quedaba enfatizado era “el excepcionalismo”, derivado de la tradición kantiana, dado que resulta muy complejo establecer sistematizaciones y generalizaciones en la materia (se trata de fenómenos heterogéneos, irrepetibles y únicos en el tiempo o en el espacio), razón por la que los geógrafos necesitaron salir todo el tiempo a tocar la realidad para entenderla y “radiografiarla” de una manera sensible.

Desde finales de los años cincuenta y con la escalada de la Guerra Fría, la disciplina cobró en Europa una renovada fuerza a partir de las prácticas evolucionadas de las diferentes escuelas con más tradición decimonónica. En Alemania, predominaron, primero, el modelo Von Thünen – que con su análisis de la industrialización y la productividad de la agricultura  se convirtió en el padre de la economía geográfica- y, segundo, el influyente sistema de la geopolitik de la escuela de Múnich, ideado por Karl Haushofer, centrado en los efectos de la expansión geopolítica imperialista. En Francia, la influencia derivó de Vidal de la Blache -impulsor del concepto geográfico de soberanía territorial y patria que se articuló en torno a la Tercera República francesa- y posteriormente de la innovadora Escuela de Annales. En Gran Bretaña, predominó un enfoque pragmático en un intento de reconstruir la geografía como un instrumento para mejorar la planificación administrativa -con las variables demográficas incorporadas-, tanto para el campo como para la ciudad, y de ese modo servir de palanca para obtener mejoras sociales tangibles características del Estado del Bienestar.

Alberto González Pascual

Gerente de Conocimiento y Transformación organizativa de PRISA

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