Cibervoluntarios o cómo transformar la sociedad

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Hace más de una década, Yolanda Rueda decidió poner en marcha la ONG Cibervoluntarios. Ahora, son más de 1.500 los cibervoluntarios que intentan cada día transformar la sociedad a través de las nuevas tecnologías. Yolanda tiene claro que para ser cibervoluntario no hay que ser  un experto informático, ni mucho menos. Con inquietud, pasión y ganas de compartir  tu conocimiento con los demás es más que suficiente.  Una vez que lo pruebas, engancha.  Apúntate.

P- Lleváis  más de doce años en marcha con Cibervoluntarios.org, ¿cómo surgió la idea de crear esta ONG?

Esta  idea nace de esa capacidad de ayudar, compartir y participar innata en la Red, de la empatía de una persona a otra cuando le descubre las oportunidades que le ofrece Internet. Nosotros solo nos encargamos de legitimar esa acción con un nombre y una causa. Así nació Cibervoluntarios en 2001. Por aquel entonces empezó a hablarse mucho de la brecha digital y de las faltas de oportunidades que tendrían las personas que se quedaran fuera de la Red. Seis años antes, yo había tenido la oportunidad de descubrir Internet porque alguien me dijo: “mira aquí” y guio mis primeros pasos en Internet, este hecho cambió mi vida para siempre. Por eso, cre cibervoluntarios, quería que todo el mundo tuviera las mismas oportunidades que yo he podido tener, gracias a ese primer cibervoluntario que conocí.

P- Creéis firmemente en que se puede transformar la sociedad a través de la tecnología, romper con la brecha existente con la enseñanza y la adaptación a lo digital de todos. ¿Cuántos proyectos tenéis en marcha ahora? ¿Podéis ponernos algún ejemplo?

Sin duda, las nuevas tecnologías que están hoy a nuestro alcance son el elemento de transformación social más importante que jamás hemos tenido los ciudadanos en nuestras manos. Estamos en un momento histórico, sin igual, en el que la apropiación de la tecnología es clave para eliminar brechas sociales. Brechas heredadas que tienen que ver con el desarrollo educativo, laboral, social, de participación, salud… en definitiva con el desarrollo humano. Y cerrar estas brechas, por primera vez, está en manos de los propios ciudadanos. Los cibervoluntarios, a través de los cientos de actividades que realizan mensualmente, son un ejemplo de cómo contribuir a la transformación social utilizando las tecnologías como medio.

Más que los grandes proyectos de la Fundación, a mí me gusta destacar siempre los proyectos que crean los propios cibervoluntarios. Los ‘cibers’ detectan necesidades cercanas a su entorno y proponen proyectos a hacer, por ejemplo: quiero realizar un taller de seguridad en el colegio de mis hijos o enseñar a crear un blog a la asociación cultural de mi pueblo o ayudar a una asociación de mujeres con fibromialgia a usar la red para potenciar la memoria y su comunicación o enseñar cómo manejar el móvil en un centro de mayores de mi barrio o cómo crear un vídeo currículum y moverlo en la red. Y así, tantos proyectos como necesidades, porque la grandeza de los cibervoluntarios es que adaptan la tecnología dependiendo de las necesidades de cada persona.

P- Vuestro pilar fundamental son los cibervoluntarios, contáis con más de 1.500. Estos voluntarios tecnológicos son los agentes del cambio social.  ¿Cuál es su papel principal? ¿Cómo contribuyen a lograr vuestros objetivos, tienen funciones diferentes? ¿Tenéis alguna herramienta que ponga en contacto a todos los cibervoluntarios? ¿Cómo os organizáis?

Funcionamos a través de nuestra red de cibervoluntarios, cuya función principal es personalizar, enseñar y adaptar diversas aplicaciones, herramientas y contenidos tecnológicos a las necesidades sociales, laborales, educativas, culturales, de comunicación y de participación de cada grupo que atendemos, especialmente aquellos con riesgo de exclusión sociodigital. Nuestro objetivo es que la tecnología se adapte a ellos y sus necesidades (no al contrario) y que les ayude a empoderarse, es decir, ampliar sus capacidades y oportunidades dentro de su entorno.  Nos organizamos a través de una plataforma online propia, si bien utilizamos todo tipo de herramientas estándar para estar conectados, hablar y coordinarnos, desde móvil, Hangouts, Skype, Whatsapp, Facebook, Twitter… lo que sea necesario, en el momento que sea necesario.

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P-Si quisiera ser una cibervoluntaria, ¿qué cualidades tendría que tener? ¿qué pasos hay que seguir?

Realmente, para ser cibervoluntario/a no hay que ser un experto en nuevas tecnologías como muchas personas piensan. Basta con sentir una mínima inquietud y una pasión por las nuevas tecnologías y tener ganas de transmitirlo y de compartir ese conocimiento de forma voluntaria con los demás. Cualquier persona que todos los días maneje su ordenador, su móvil o cualquier herramienta a su alcance con la que pueda acceder a Internet es un potencial cibervoluntario/a y creo que no es consciente de todo lo que sabe y de la suerte que tiene al usar estas herramientas hasta que no las comparte con alguien que no las conoce.

Si tú que lo estás leyendo crees que puedes hacerlo, ya estás tardando en apuntarte a través de nuestra web www.cibervoluntarios.org  Solo te digo una cosa, hasta que no lo pruebas no sabes lo que engancha :).

P-¿En qué países está presente Cibervoluntarios? ¿Dónde os gustaría poder actuar en un futuro próximo?

Tenemos cibervoluntarios en casi todos los países de Latinoamérica, si bien nuestra sede central está en España, donde lo coordinamos todo.  Latinoamérica es nuestro principal objetivo, por ello, hace un par de años creamos la Fundación Cibervoluntarios en Ecuador y tenemos muchas relaciones con instituciones a nivel tecnológico y social. Desde hace varios años estamos trabajando para conseguir que Cibervoluntarios esté en otras partes del mundo. En Europa hemos desarrollado cinco proyectos en los últimos tres años y en EEUU, los dos últimos años nos hemos estado moviendo para conseguir los apoyos necesarios para desarrollar Cibervoluntarios a nivel global.

 brazos de colores

P-Los colectivos sobre los que actuáis son los que tienen mayor propensión a la exclusión de la sociedad de la información. ¿Quiénes son los más necesitados?

Para nosotros cualquier persona que desconozca las posibilidades que ofrece el uso social de la tecnología en su vida o dentro de su entorno es una persona a la que podemos ayudar. Personas mayores, mujeres, jóvenes con bajo nivel de formación, personas con discapacidad, personas en situación de desempleo, inmigrantes, personas pertenecientes a minorías… en definitiva personas en riesgo de exclusión social suelen ser las que más apoyo necesitan también a nivel tecnológico. Y esa es nuestra apuesta, ayudarles a romper las dos brechas, social y digital, usando el mismo medio, la tecnología.

P- ¿Es difícil conseguir que se involucren?¿Normalmente están abiertos al cambio?

En absoluto, salvo raras excepciones hay una gran predisposición, muchas ganas de aprender.  La mayor barrera es el miedo, ahí los cibervoluntarios y su capacidad de empatizar ayudan mucho.  La experiencia también nos ha enseñado a ofrecer primero pequeñas píldoras informativas para engancharlos, eso funciona muy bien. Lo más difícil es analizar y conocer lo que necesitan, el para qué les puede ser útil, que trabajamos previamente y del cual concienciamos siempre al cibervoluntario/a. Llevan el material que pensamos adecuado pero la clave de la formación en cada grupo, es la adaptación a sus necesidades concretas. Ese es el éxito.

P-¿Con la crisis habéis notado, en España al menos, que se ha abierto aún más la brecha digital?

Se han multiplicado las brechas sociales y la necesidad por muchas personas de conocer las nuevas tecnologías más allá de un uso entre amigos y familiares. Hay una gran necesidad por actualizarse y conocer cómo se usan herramientas a nivel práctico en especial en temas como búsqueda de empleo, crear vídeo currículum, desarrollar mi propia página web para potenciar mi negocio, etc.

¿Pensáis que se le da la suficiente importancia a la educación en nuevas tecnologías en la escuela?   

No. Ha habido muchas políticas de introducción de ordenadores en la escuela, del medio en sí, pero no de formar al profesorado y de hacer planes de estudio adaptados. Falta mucho por hacer en este sentido. No obstante quiero destacar que hay casos de profesores y centros educativos que están haciendo verdaderas maravillas, que son pioneros. Pero no dejan de ser unas gotas en un océano educativo en el que la tecnología es más un problema que una oportunidad educativa.

ciberoptimismoP- En 2011 recibisteis el reconocimiento económico y social de Google como una de las 50 entidades que está cambiando el mundo. ¿Qué supuso para vosotros? ¿Ayudó a dar a conocer más vuestra labor de transformación social?

Sin duda, que una entidad como la Fundación Google se fije en lo que hacemos supuso un gran reconocimiento a años de esfuerzo y una dosis de adrenalina para seguir trabajando en llevar cibervoluntarios a todo el mundo. Nos enseñó que nunca sabes quién te está mirando, quién observa tu trabajo y, que a veces, las mayores oportunidades se presentan sin esperártelo. Fue un gran reconocimiento a lo que hacemos, a nuestra filosofía, a lo que tenemos que seguir haciendo y por supuesto, a la labor que todos los cibervoluntarios hacen diariamente.

P-  Vuestra cuenta de Twitter @cibervoluntarios es muy activa, tenéis más de 12.000 seguidores.  Seguro que gracias a las redes sociales vuestra difusión ha mejorado. Pero, ¿crees que son, además, un elemento facilitador para romper la brecha social tecnológica?   

Sin duda. A raíz del nacimiento de las redes sociales, especialmente Facebook, muchas personas han entrado en Internet, rompiendo sus miedos. No obstante, piensan que ya saben usar Internet porque usan las redes sociales, pero no han conseguido descubrir aún todas las oportunidades que le ofrece la red para mejorar su vida. Además, al entrar de la mano de un entorno que consideran “seguro”, son más vulnerables. Por eso es vital seguir enseñando y concienciando sobre esta gran herramienta que tenemos entre nuestras manos. El poder del ciudadano conectado es el  poder de mejorar el mundo, y ese poder por primera vez en la historia está en nuestras manos.  Solo hay que descubrirlo.

Cristina Crisol
Equipo Transformación, PRISA

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