Cómo acertar con el asunto en tus emails

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Abrir las puertas del buzón de correo o acabar en ‘spam’: el asunto es la llave para ambos caminos. Aquí tienes algunas claves para no acabar en el ‘lado oscuro’ de la bandeja de entrada.

Un asunto eficaz es el que sorprende o engancha al usuario y le invita a abrir el correo. Una tarea aparentemente sencilla pero que muchas veces se descuida por falta de tiempo o porque se le resta importancia. Encontrar el ‘subject’ adecuado requiere un proceso de ensayo error y cierta dosis de creatividad.

Buenas prácticas para dar con el mejor asunto

  • Personalizar los mensajes suele tener un efecto positivo en el usuario. Ver su nombre en el texto genera una buena predisposición en el sentido de que se concibe una comunicación exclusiva y directa para él, siempre que no se abuse y se utilicen las mismas fórmulas en muchos envíos frecuentes. También se pueden utilizar otros datos que nos haya ya facilitado el usuario (ciudad, género, los puntos que tiene acumulados en algún plan de fidelización, el cargo que ocupa en la empresa, el idioma, etc.).
  • Si además también personalizamos el texto dentro el cuerpo del email, multiplicamos las posibilidades de que el destinatario se sienta atraído y quiera seguir leyendo, consiguiendo así una buena experiencia de usuario. Generar curiosidad es otro de los ingredientes a la hora de acertar con el asunto. Siempre sin pecar de un exceso de creatividad que reste coherencia entre el asunto y el contenido. Si generamos frustración o el usuario se siente engañado por haber creado falsas expectativas, lo más probable es que no vuelva a abrir nuestras comunicaciones, perjudicando así gravemente a la imagen de la marca.
  • Para forjarse una buena reputación en la estrategia de email no solo hay que ser rompedor, también ofrecer un contenido de calidad y una propuesta de valor que enganche al usuario. Y es que además del asunto, existen más factores que hacen que el usuario pueda abrir un email, como el remitente (Apple, Amazon, Real Madrid tienen un componente emocional o de confianza), los contenidos que hayamos ofrecido al usuario en comunicaciones anteriores, la hora del envío, etc.
  • Otra idea para sorprender es incluir caracteres de este tipo en los asuntos y puede resultar efectiva, como siempre, sin abusar de su uso.
  • La estructura del texto es otro de los puntos a cuidar. Hay que intentar no exceder de 50 caracteres, ya que muchos gestores de correo (dependiendo de la configuración) tienen esta limitación y cortan con puntos suspensivos en la bandeja de entrada cuando se sobrepasa el número de palabras. La herramienta Litmus puede ayudarte con la previsualización de los mensajes en diferentes gestores para que lo más importante no se quede en el tintero.
  • En cuanto al contenido, el principal objetivo es enganchar al usuario con un lenguaje directo y yendo al grano en lo que queremos transmitir, para ello lo primero que hay que tener claros son los objetivos de la comunicación y empezar por ahí (bienvenido, gracias, actualidad, novedad… ) son algunos términos que se pueden incluir en función de lo que queramos trasmitir. Además, a la hora de componer el texto, lo ideal es que las palabras más relevantes aparezcan primero, por ejemplo: “Este sábado no te pierdas en Madrid el concierto de Bruce Springsteen” por “Bruce Springsteen en concierto este sábado en Madrid”.

Y malas prácticas a la hora de elaborar el asunto

  • Hay una serie de palabras y símbolos que es preferible evitar, ya que la mayoría de gestores de correo tienen filtros que conducen los emails a la bandeja de spam cuando los detectan. Entre las palabras ‘prohibidas’ están: gratis, urgente, adelgaza, casino, satisfacción garantizada… así como términos que implican descuento (ahorra hasta, promoción especial, por solo, rebajas, % de descuento…), palabras relacionadas con dinero e ingresos (compra, gana, financiación, beneficio, crédito, préstamo, elimina tu deuda, efectivo…), términos de naturaleza sexual, medicamentos y productos farmacéuticos.
  • Igualmente es desaconsejable utilizar palabras en mayúsculas, exclamaciones, signos y símbolos del tipo (%, /, $, *, /, €), la repetición de las palabras en el mismo asunto, errores ortográficos o incluir la dirección de correo electrónico del usuario en el asunto.

En definitiva: medir, probar, aprender. No se pueden establecer reglas o normas fijas a la hora de crear un asunto, hay que ir probando y midiendo lo que mejor va funcionando y aplicarlo a las siguientes comunicaciones. Muchas plataformas de envíos de email tienen la funcionalidad de Tests A/B para probar entre dos asuntos diferentes a una pequeña parte de la base de datos y enviar el que mejor haya funcionado a la mayoría de los usuarios.

Bárbara Maregil Nieto
Gestora de proyecto de Email Marketing
PRISA

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