Conectado al mundo para aprender de uno mismo

Chris Dancy

Que las redes sociales han diluido las fronteras de nuestra intimidad ya no es cuestionable. Que un ciudadano registre cada una de las acciones que realiza, tanto despierto como dormido, ha dejado de ser el rasgo distintivo de un personaje cyperpunk creado por William Gibson para convertirse en un hombre de carne y datos. Se llama Chris Dancy y se presenta como speaker con la rotundidad de esta afirmación: “Internet ha muerto, larga vida a la Inner-Net”.

Este norteamericano de 45 años, que se ha etiquetado antes de que lo hiciera nadie como el hombre más conectado del mundo, ha dado un paso más allá hacia la tecnología consciente (Mindful Tech), fundiéndose con sus dispositivos para generar estadísticas con cada paso que da o deja de dar y controlarlas personalmente. “Las métricas que generamos en un solo día tienen un valor incalculable. Si alguien va a medirte, hazlo tú mismo”, señalaba enel último congreso Mentes Brillantes, matizando además que esta automonitorización en tiempo real es, por encima de todo, “una oportunidad para aprender quiénes somos en realidad y cómo podemos ser felices”.

Chris Dancy cree que en menos de cinco años seremos como un GPS; en menos de 10 nos tragaremos la tecnología para que nos infusione el conocimiento; y antes de 50 nos habremos convertido en seres simbióticos con un alto porcentaje de micromáquinas en nuestro cuerpo. Él es una muestra viviente de la que se avecina. No sale de casa sin al menos 7 de los 11 wearables con los que alimenta esa Inner-Net (red interior), entre los que destacan a simple vista: la cámara narrativa que lleva en la cabeza y envía imágenes cada dos segundos a su smartphone; unas Google Glass; el smartwatch Pebble; la pulsera Fitbit para el control de su actividad física; y el cinturón Lumoback, que le avisa si al sentarse adopta una mala postura. En casa se deja acariciar por una manta con sensores que mide la verdad sobre su descanso, una nevera que le ayuda a controlar su dieta y un sistema de iluminación que concilia sus estados de ánimo con el parte meteorológico.Él solito parece corroborar las previsiones de la industria wearable cuando anticipa que para 2017 distribuirá más de 64 millones de gadgets similares.

Por supuesto, ha convertido esta actividad digital constante en su profesión. Varias empresas le pagan por compartir las métricas generadas por los 700 sensores de su permanente estado bajo control, algo que nunca hubiera imaginado cuando hace cuatro años fue despedido de la empresa de gestión de la información donde trabajaba tras una absorción de la compañía. En el centro del escenario circular del Teatro Circo Price, sede de Mentes Brillantes, Dancy se detuvo para recordar la sensación que tuvo aquel día de haberse convertido en un profesional obsoleto. Ahora las grandes multinacionales de la tecnología le contratan como cartógrafo de datos freelance para prever el impacto de sus propios productos y el rendimiento de sus empleados. En una entrevista a la revista Wired advertía en este sentido: “Vigila tu vida online, lo que compartes, con quién lo compartes y cómo lo compartes, y ajústalo. Se consciente de que cuando estás compartiendo cosas estás creando un patrón que alguien va a tratar de leer. No compartas todo”.

En el reino del Big Data los números no son nada sin el análisis. Mientras que las grandes multinacionales transforman porcentajes y gráficos en prospecciones de mercado, a Dancy todo este andamiaje electrónico le permite interpretar sus reacciones conscientes e inconscientes: si una conversación de negocios le ha producido tensión, si un desplazamiento urbano le estimula… y optimizar su esfuerzo al detalle. También le facilita guardar y ordenar todo lo que lee, seguir la pista de lo que se dice sobre él en medios sociales con herramientas como ThinkUp, almacenar en Google Calendar las notas visuales y descriptivas de sus reuniones de trabajo, gestionar sus dudas con Evernote o valorar la evolución de su estado de salud. ¿Y para qué? A corto plazo y en sus propias palabras: “Llevar una vida cuantitativa y cualitativamente más saludable”. Ha perdido, por ejemplo, más de 45 kilos, y se ha convencido de las virtudes de meditar a diario como disciplina para manejar mejor las situaciones cotidianas, incluidas las sexuales. A largo plazo quizá le permita, también, extraer conclusiones sobre cómo toda esta tecnología está influyendo en el desarrollo de sus habilidades cognitivas y el establecimiento de nuevas asociaciones intelectuales y organizacionales. Dibujar un mapa mental de las conexiones entre la vida online y su mundo interior. Aprender a aprender de sí mismo para, ¿quién sabe?, crear un nuevo marco de pensamiento para el siglo XXI.

mindful cyborg

Mientras tanto, este hacker de su propia vida comparte sus inquietudes más personales sobre Mindfulness, robots, computación contemplativa, uso ético de la tecnología, bio/lifehacking y automonitorización en un podcast-show junto al periodista de Wired Klint Finley, titulado Mindful Cyborgs. En él comparten debate con expertos en las áreas de pensamiento más diversas sobre si la tecnología será capaz de hacernos cognitivamente más poderosos.

Isabel Andrade

Santillana Negocios Digitales

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