¿Dominas el idioma del siglo XXI?

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Existen 7.000 lenguas en todo el mundo. ¿Cuál es la tuya? ¿El chino mandarín, hablado por 1.026 millones de personas)?, ¿el inglés (508 millones)?, ¿el hindi (380 millones)?, ¿o tal vez el español (528 millones)? Lo que vas a leer quizá te sorprenda: para dominar el idioma más compartido en 2014 debes saber lenguaje de programación.

En España, llevamos generaciones intentando situarnos al nivel de otros países en el aprendizaje de lenguas extranjeras: inglés, alemán y más recientemente chino o ruso. Después de décadas de resultados desiguales (como puso en evidencia dramáticamente Ana Botella, alcaldesa de Madrid, en su popular discurso en Buenos Aires), las metas y las preguntas empiezan a cambiar: ¿Dependerá el futuro de nuestros hijos del aprendizaje temprano del lenguaje de programación?

Esta realidad que merece atención urgente fue tratada en el Café Crea “Programar para aprender y emprender”, celebrado en Madrid el 8 de mayo y que pudo ser seguido en directo desde cualquier parte del mundo a través de streaming. Nos acompañaron profesionales de la tecnología, emprendedores y docentes que abordaron los retos del ciudadano del siglo XXI en un mercado profesional global que, sin embargo, sigue ofreciendo una educación anclada en 1988. “Sin saber programar el potencial creativo de la sociedad está limitado”, apunta uno de los participantes, Jesús Moreno, ingeniero, asesor del Ministerio de Educación español y cofundador de la comunidad Programamos, que enseña cómo crear videojuegos y apps a niños.

En este contexto, la revista Wired apunta que las plataformas de educación y recursos en Internet, muchos de ellos no reglados y gratuitos, pueden “copar el vacío educativo en estos primeros años de transición, en los que tecnologías de hardware de código abierto e impresión 3D deberán también mejorar drásticamente”. Aunque países como Gran Bretaña y Nueva Zelanda ya tienen previsto incluir el estudio del software en el currículo oficial el curso que viene.

¿Qué conocimientos, competencias y destrezas desarrolla el alumnado mientras trabaja programación y robótica en el aula? Fueron miembros del Laboratorio de Medios del MIT los primeros en investigar sobre las formas de incorporar el diseño y la construcción de artefactos robóticos en el aprendizaje de los estudiantes y los beneficios de estos en las comunidades rurales.

Taller de robótica educativa con LEGO en Mar del PLata

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En 2001 se inició en Bahía (Brasil) una importante iniciativa de programación y robótica educativa que involucró a más de 500 colegios y 250.000 alumnos. En 2002, 650 centros de secundaria de México se unieron al proyecto. Al mismo tiempo, en Argentina se llevó a cabo un proyecto piloto con más de 6.000 alumnos y dos grupos de trabajo divididos entre los que seguían el currículo habitual y los que se sumaron a la robótica educativa.  Este programa arrojó conclusiones relevantes: el nivel de mejora en el grupo de programación y robótica fue del 88,5% mientras que en el primero fue del 37,2%. Además, el 95% del grupo experimental aprendió a escribir correctamente, mientras que en el otro grupo esta tasa fue del 48%.

Aparte de las ya mencionadas en Argentina, México y Brasil, se conocen otras experiencias de éxito en Perú, Costa Rica, Panamá o Chile. Y por lo que respecta a los asiáticos, especialmente los coreanos, llevan años empleando la robótica educativa. En España, no hay consenso. Algunas autonomías como Navarra han hecho su intención de incorporar dicho aprendizaje como parte de las Matemáticas de 4º y 5º de Primaria, a partir del curso 2014/2015.

¿Cómo llevar la programación y la robótica a la escuela? ¿Cuál es el reto para el profesorado?¿Están nuestras escuelas preparadas tecnológicamente para afrontar este desafío? Todo esto se preguntaba recientemente un grupo de profesores de Inevery Crea a instancias de Elena Sevillano, periodista de EL PAÍS.

Por su parte, Juan Quemada Vives, catedrático en la ETSI Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid y Director de la Cátedra Telefónica-UPM, señala en una entrevista que la programación hasta ahora se ha considerado algo “muy técnico y de profesionales”, pero en un futuro no muy lejano, aprender a programar “se va a convertir en una necesidad tan básica como leer y escribir.” Durante Café Crea, Juan Quemada nos hablará también de la convocatoria Hack4Teens, taller infantil organizado recientemente en Madrid en el marco de Hack4Good -evento dedicado a construir aplicaciones tecnológicas para resolver necesidades sociales- celebrado en MediaLab Prado, cuyo director, Marcos García, estará también con nosotros.

Crece la necesidad de especialistas tecnológicos en todo el mundo, pero ni siquiera en EE.UU. están preparados para hacer frente a este reto. La falta de estímulo alimentada por el sistema educativo se impone. En 1999, el 25% de los alumnos de secundaria habían optado por al menos una clase de ciencia computacional; paradójicamente este porcentaje se había reducido al 19% en 2009. Docentes de algunas escuelas españolas, estadounidenses y latinoamericanas han tomado las riendas mientras el sistema reacciona, asumiendo a título personal en muchos casos el coste de comprar el material necesario.

Imagen creada en entorno Alice.

Imagen creada en entorno Alice.

Marisa Conde, docente que participó en el Café CREA desde Argentina, José Luis Lombardero (profesor en el IES Madrid Sur) y Antonio Ruiz (docente del CEIP Miguel de Cervantes, de Leganés, Madrid), son algunos de estos Quijotes del código. Antonio y su alumnado de 6º de Primaria no dudaron en aceptar hace unas horas nuestro reto de un hackathon con la herramienta Scratch para Café Crea.

¿Estamos ante un debate que trasciende el bilingüismo digital y se extiende al estímulo del pensamiento lógico, el emprendimiento y el diseño del cambio?

En esta línea se mueve ThinkBit, asociación de voluntariado universitaria que trabaja en acercar robótica y programación en edades tempranas a menores de barrios con alta conflictividad social. Nos lo contó Andrés Quezada, estudiante de último curso de Ingeniería Aeronáutica en la UPM y cofundador de la iniciativa. Y también actúa en este sentido Fundación Promete, organización cuyo objetivo es promover un mayor y mejor desarrollo del talento de todas las personas mediante el diseño y realización de proyectos de innovación educativa y social, que conocimos a través de José Picó.

Sí, es La Hora del Código. En cualquier momento llamará a la puerta esta “iniciativa internacional que tiene como objetivo fomentar el gusto por la programación, promover su aprendizaje en el sistema educativo o fuera de él, y enriquecer la parte de programación que muchos docentes ya trabajan”. Nunca es tarde para escribir nuestra primera línea de código con lo aprendido en el curso gratuito Introducción a la programación de la Universidad de Stanford. Tampoco si deseamos descubrir las claves y el top herramientas para dar los primeros pasos en robótica. Para comunicarnos con nuestras creaciones mientras dominamos las sutilezas del código, siempre podemos recurrir a la mítica Klaatu barada nikto.

Isabel Andrade

Santillana Negocios Digitales

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