Empieza el fuego: el desafío transmedia

personajes_nombresdelfuego

La idea de convertir Los nombres del fuego en una novela transmedia no surgió de forma premeditada, sino natural, como resultado de la propia historia. Fueron mis editores de Loqueleo quienes se dieron cuenta, incluso antes que yo mismo, de la fuerza de los personajes que protagonizaban los dos mundos de la novela (uno de ellos ubicado en España en el siglo XXI y otro, en el imperio azteca en el siglo XVI). Conversando con ellos llegamos a la conclusión de que la historia de Abril (la protagonista contemporánea) y de Xalaquia (la protagonista azteca) merecían el esfuerzo de ser transformadas en un universo transmedia, un lugar cambiante y en continuo crecimiento donde pudiesen seguir desarrollándose sus aventuras, tal y como sucede en la propia novela. En ella, ambas historias abren sendos multiversos en los que se combinan aspectos tan distintos entre sí como el realismo social (con temas tan duros como el bullying, el sexismo, la homofobia o el suicidio), la revisión historiográfica (ahondando en cuestiones como la interculturalidad) o la fantasía, la magia y la mitología. Precisamente, esa diversidad argumental era otro de los elementos que favorecían la posibilidad de crear un proyecto transmedia rico, literario y, sobre todo, dinámico.

La idea sobre la que sostiene el universo virtual de Los nombres del fuego es la creación compartida entre los personajes y sus lectores. En la web se pueden encontrar contenidos como el blog de Nico, un adolescente que comenta noticias que siempre tienen como protagonistas a gente de su edad; los dibujos de Marina , quien retrata en su cuaderno la realidad cotidiana con sus ilustraciones; las fotografías de Abril, que narra su vida a través de su cuenta de Instagram, @abril_fuego, o los mitos de Xalaquia, que comparte con los lectores leyendas del mundo azteca.

marinaMarina dibuja lo que vive. Lo que piensa. Pero, sobre todo, lo que siente. Y su cuaderno está en www.losnombresdelfuego.loqueleo.com 

Además, ese universo transmedia ha sido concebido como un cruce de diversos lenguajes artísticos.  El 1 de abril (en homenaje al nombre de la protagonista) se estrenará una pieza de vídeoarte inspirada por la novela y creada por el diseñador y artista gráfico Rubén Chumillas. También se ofrece la opción de escuchar la música que suena en el libro (y que lo inspiró) gracias a su playlist en Spotify (La música del fuego), es posible conocer las películas favoritas de sus personajes (El cine del fuego), cabe la opción de interactuar directamente con el autor (a través de los perfiles de la novela en Facebook, Instagram y Twitter, y, sobre todo, cada lector puede enviar todo el material que desee publicar y compartir a través de ese universo virtual. Se pretende que los personajes crezcan junto a quienes los lean, de modo que el cuaderno de Marina, por ejemplo, se convierta en un gigantesco collage lleno de ilustraciones de los lectores y que el blog de Nico ceda la palabra a quienes deseen opinar sobre cualquier tema que les preocupe.

No se trata solo de continuar la lectura más allá del papel sino, también, de dar lugar a una comunidad de lectores que esperamos que siga creciendo y que haga que la novela, como sus personajes, esté siempre viva y en movimiento. Un espacio donde compartir, crear, debatir y vivir de manera íntima y, a la vez, colectiva la experiencia de la lectura. Además, tanto la novela como la web han sido diseñadas para que sean complementarias y, al mismo tiempo, autónomas: se puede abordar la lectura de cada una de ellas de manera independiente, aunque la suma de ambas es lo que le da el sentido más profundo a la experiencia lectora.

En mi caso, lo mejor del proceso han sido, sin duda, dos cosas. Por un lado, la posibilidad de trabajar junto con un equipo magnífico, responsable del diseño y la creación de la web de Los nombres del fuego. Obviamente, los textos son responsabilidad mía, pero nada de ello habría nacido sin el trabajo y el entusiasmo de un grupo humano absolutamente excepcional. Para un novelista, que siempre ha de trabajar en soledad, la opción que ofrece el mundo transmedia de crear en equipo es impagable. Por otro lado, lo que más motiva ahora es la interacción con los lectores. De momento, la recepción está siendo fantástica y ya hemos empezado a recibir los primeros textos y sugerencias en nuestra cuenta de correo electrónico (losnombresdelfuego@gmail.com). La idea de que los personajes sean independientes y tengan vida no solo en las páginas del libro sino, más aún, en las palabras, ilustraciones o fotografías de sus lectores es el mejor de los regalos para un autor.

instagram_abril

Abril comparte su día a día en #Madrid en su cuenta de Instagram @abril_fuego

En definitiva, Los nombres del fuego es, en mi caso,  la primera vez  que la publicación de un libro no supone el final del proceso creativo sino su inicio. Ahora que su universo virtual ha abierto sus puertas y que la novela ha llegado a las librerías es cuando empieza de verdad ese viaje. Un trayecto que espero que hagamos juntos y que nos lleve a tantos destinos como los que Abril y Xalaquia recorren, en compañía de sus amigos, a lo largo de esta novela.

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fernando

Fernando J. López

Novelista y dramaturgo, autor de Los nombres del fuego, la primera novela transmedia de Loqueleo

www.fernandojlopez.es

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