Fortnite Battle Royale: ¿Puede un juego de tiros servir para educar?

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No es la primera vez que hablamos del uso de los videojuegos en el aula como herramienta útil para el aprendizaje gracias a la enorme atracción que ejerce sobre los alumnos, energía que conviene aprovechar para introducir otras materias. Esto ha quedado ya demostrado con videojuegos como Minecraft, que incluso tiene su propia edición para la escuela, Minecraft Education Edition, y que permiten usar el ecosistema del propio juego para crear lecciones de matemáticas, música o ciencias naturales, entre otras muchas cosas. Igualmente ocurre con otros juegos que a priori pueden parecer más ajenos a la educación como son: Fair Cry Primal, que sirve para acercar a los alumnos a la prehistoria y para comprobar lo difícil que era sobrevivir en el Mesolítico a los tigres con dientes de sable, la falta de alimentos y las rivalidades entre tribus; o Clash of Clans, donde, por ejemplo, la iniciativa de varios profesores han reaprovechado el juego para su proyecto de gamificación multidisciplinar para Educación Secundaria, Class of Clans. Así mismo de la variante del juego, Clash Royale, ha surgido el proyecto Math Royalepara la enseñanza de las matemáticas en Primaria.

Estos son solo unos ejemplos, pero hay más, ya que es interesante aprovechar la enorme atracción que depara el videojuego de moda en los alumnos y redireccionarla para involucrarles en otras actividades educativas en el aula. Y ahora el juego de moda es Fortnite Battle Royale, por lo que conviene estudiar si exitste algún uso académico o incluso que podeamos utilziar en el entorno familiar para acercarnos mejor al mundo de los adolescentes.

¿Qué es Fortnite y por qué está de moda?

A esta alturas poca gente desconocerá el juego Fortnite, e incluso seguramente alguien de nuestro entorno es jugador habitual, ya que se ha convertido en uno de los juegos más populares del mundo. El pasado junio, Epic Games, la empresa creadora, publicó que Fortnite Battle Royale había alcanzado los 125 millones de jugadores. Con estos datos es casi imposible no conocer a alguien que sea usuario de Fortnite.

La mecánica del juego es sencilla, consiste en ser el único superviviente de una batalla a vida o muerte entre 100 concursantes (aunque hay otras modalidades: 50 contra 50, en escuadrón, en dúo… ) en una isla que va reduciendo el tamaño del campo de juego debido a una tormenta dañina que se va cerrando en torno a los jugadores.

Pero Fortnite Battle Royale tiene más atractivos que el reto de quedar el último superviviente de la contienda, su entorno gráfico es muy visual y colorido, el aspecto o skin de los jugadores es desenfadado y cambiable y además están los bailes y los saludos, magníficos elementos para crear comunidad y un buen rollo generalizado entre usuarios, que aunque posteriormente tengan que liarse a tiros entre ellos, fomenta la convivencia.

Otras de las claves de su éxito y rápida difusión es su alta accesibilidad. Es gratuito y multiplataforma, por lo que puede estar al alcance de cualquiera, ya sea a través de PC, consola, móvil o tableta.

Todo esto se une a que el crecimiento de las características del juego es constante, lo que garantiza la atención de los jugadores y por lo tanto esta moda tiene trazas de seguir aún durante mucho tiempo.

¿Qué valores educativos puede aportar?

No queremos hacer el típico listado comparativo con los pros y los contras del juego, simplemente enumeraremos sus cualidades para que cada uno saque su propia conclusión sobre si puede o no ser útil como herramienta educativa.

¿Violencia? Efectivamente hay armas y se puede disparar al resto con ellas, pero debe entenderse su uso como un juego de habilidad para eliminar competidores del terreno de juego, no exáctamente para matarlos. Por supuesto también se puede ganar sin usar armas utilizando una buena dosis de estrategia o la gestión de recursos, tal y como demuestra este joven gamer.

Por otra parte, los personajes no mueren, de hecho cuando se elimina a un jugador aparece una  máquina en el aire que le hace desaparecer como si fuese un holograma y le teletransporta otra vez a la base para comenzar una nueva partida. Al final es la misma dinámica que el parchís cuando te comen una ficha.

Estrategia. Los usuarios aprenden a gestionar los recursos, a tomar de decisiones rápidas, a controlar las contingencias y a resolver conflictos a partir del uso de su capacidad estratégica.

Creatividad. El juego mezcla los reflejos y la puntería con la capacidad de construir con diversos materiales. La mayoría de estos se utilizan para la defensa ante los ataques, pero hay jugadores que han alcanzado tal habilidad y rapidez construyendo que son capaces de utilizar el tiempo de juego para hacer formas, cada vez más laboriosas y originales, más que para terminar siendo el ganador. Además, Fortnite introdujo recientemente la modalidad “Patio de juegos”, donde es posible construir sin límite e incluso con amigos. Este nuevo modo también ha servido para que los usuarios se construyan sus propios entornos de juego donde crear partidas totalmente originales.

Por otra parte, es posible realizar y editar cortos o montajes en vídeo a partir de las imágenes de vídeo de nuestras partidas grabadas, esto ha hecho que muchos usuarios se lancen a hacer verdaderas obras cinematográficas.

Requiere habilidad. Por lo tanto fomenta la coordinación psicomotora, aumenta la destreza, la capacidad visual y auditiva, muy importantes durante la partida. Mantiene en tensión constante y en alerta por lo que puede ser interesante de cara a fomentar la atención.

Fomenta la conversación multi-generacional. Atrae la atención de prácticamente la totalidad de los alumnos y está en su conversación por lo que es capaz de unir  con ello a todas las generaciones de un centro educativo de Enseñanza Secundaria e incluso Bachillerato. Su edad de uso es amplia, ya que pueden empezar a jugar desde aproximadamente los 12 años hasta los 20 años o más y porque no ven en este juego la barrera generacional que pueden encontrar en otros videojuegos que podemos considerar más de nicho, como ha ocurrido con Minecraft, cuyo uso se extiende más en Educación Primaria.

Está muy orientado al uso en comunidad. Aunque el fin del juego sea sobrevivir al resto, es cierto que los modos de juego en grupo fomentan la socialización, ya que además de buscar estrategias en conjunto, muestran el carácter solidario y la pertenencia de grupo con características como que exista la posibilidad de que un jugador cure y salve a otro jugador herido de su equipo mientras lo protege. El valor de la ayuda es fundamental para el desarrollo emocional de nuestros hijos.

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Es igualitario. Todos los jugadores tienen las mismas posibilidades, nadie tiene otras armas que las que pueda recoger por el camino (o ‘lootear’, según la jerga del juego), no hay compras de mejoras de protección o armamento que supongan una ventaja estratégica frente al resto. Tan solo de bailes, aspectos o skins. Por lo tanto pone a todos los usuarios en el mismo nivel de posibilidades.

Logro por objetivos. Además del objetivo principal, que es la victoria total, el juego permite que los usuarios vayan superando diferentes retos mientras juegan de cara a obtener puntos de experiencia que les permitan subir de nivel y desbloquear nuevos bailes, saludos, paracaídas, mochilas, etc.

Fomenta la igualdad entre sexos y la diversidad. Se trata de un juego unisex donde hay bailes de todo tipo y personajes varipintos. No es el primer juego que utiliza aspectos femeninos, personas de diferentes razas e incluso coloristas (se puede vestir de conejo rosa, de osito panda y llevar un disfraz de lagarto, de discotequero o hippie), muy ajenos al aspecto propiamente paramilitar de otros juegos similares donde hay que jugarse a tiros la supervivencia. También es posible ver claros guiños hacia la comunidad LGTB con paracaídas que dejan estelas de arcoíris y skins como Brite Gunner, entre otros.

Resultado de imagen de Brite Gunner

Por otra parte, según Bloomberg, la paridad en Fortnite es increíblemente más elevada que en otros videojuegos de tipo ‘shooter’, de disparos, populares. Han conseguido cruzar la división de género que soporta el entorno del mundo gamer, ya que hay muchas usuarias. Incluso hay skins femeninos que denotan fuerza y autoridad y que rompen con el clásico esquema machista de que las mujeres son débiles.

Está claro que el mensaje no sexista de Fornite afianza el respeto a la diversidad entre los chavales. Algo que Epic Games ha hecho desde el principio, ya que, a menos que compres una skin diferente, por defecto no es posible elegir el sexo de tu personaje, con lo cual puede tocarte de forma aleatoria que tu personaje sea masculino o femenino.

Aprendizaje continuo. El juego nos permite aprender continuamente para mejorar, ya sea de las habilidades de otros jugadores como de nuestros propios fallos. También nos enseña a aceptar la derrota y a gestionar las emociones, aceptando nuestras carencias y retándonos a superarlas.

¿Y si pese a todo esto no me convence?

Es posible que nada de lo anterior nos convenza para utilizar de cara a la educación de los jóvenes, ya que podemos pensar que no es más que es un juego adictivo, altamente competitivo y que distrae más que aporta. Sin embargo, aun así podemos explotar esa faceta disconforme para tratar algunas cuestiones aprovechando la conversación que genera, ya que acaparará sin duda la atención de los alumnos. Por ejemplo:

  • Trabajar la violencia que aparece en el videojuego. Cómo afecta esto en sus vidas y cómo influye en sus comportamientos…
  • Recapacitar sobre la adicción de los juegos. Hacer que sean conscientes de las horas que invierten el él. Cómo esto puede ayudarles a gestionar su tiempo para otras cosas…
  • Cuáles son las causas por las cuales se juega a este juego. Por moda, por falta de criterio, porque es gratis…
  • Comentar en grupo la actitud que tomamos cuando jugamos. Esto sirve como análisis psicológico y de comportamiento social. Hay jugadores que arriesgan más y otros que buscan permanecer ocultos el tiempo suficiente que les asegure ser los últimos supervivientes.
  • Aprovechar la variedad de skins para introducir temas de igualdad de género, de diversidad… Cuál prefieren ponerse, si se sienten más identificados con las de un tipo o con otro…
  • Gestión de emociones. Cómo se sienten a la hora de ayudar a otro compañero, y cuándo están heridos y nadie les ayuda, o cuándo consiguen hacer un kill (matar a otro contrincante en el argot del juego), o cómo se sienten cuando pierden…
  • Administrar adecuadamente los recursos disponibles. Cómo consiguen los objetos, bailes o skins que desean. Si es a través sus habilidades o directamente pidiendo dinero para comparlos…

¿Y los padres?

Es evidente que lo anteriormente referido sirve tanto para la escuela como para el entorno familiar. Pero se podrían matizar recomendaciones de cara a enfrentarnos al uso de este juego en el hogar.

Lo primero de todo es conocerlo. Como padres y responsables debemos saber y conocer qué es a lo que juegan nuestros hijos. Por lo tanto es importante estar cerca de ellos cuando juegan, interesarnos por la dinámica del juego, por sus logros. Incluso pidiéndoles que nos enseñen a usarlo.

Es bueno que también les ofrezcamos consejos. Explorar algunos vídeos en YouTube o en blogs, para saber más cosas, nunca viene mal. Hay cientos de ellos sobre Fortnite que nos enseñaran el lenguaje que se usa, los trucos, las novedades, etc. Si nuestros hijos ven que nos interés a todo esto, los tendremos sin duda más cerca.

De nuevo podemos aprovechar Fortnite para contribuir a su desarrollo emocional, ayudándoles a controlar su ira cuando pierden, enseñándoles analizar los errores y corregirlos, Dándoles ánimos o interesándonos por sus victorias.

No está de más hacer algo de vigilancia en cuanto a las compras integradas en el juego. Así evitaremos que haya gastos inesperados, pero incluso podemos aprovechar con ello para animarles a conseguir las mejoras que buscan a través de su esfuerzo. También es bueno vigilar los contactos de desconocidos que se hagan desde el juego o las conversaciones de chat para evitar actos de ciberacoso. De todas formas el chat y otros aspectos similares es posible desactivarlos.

Quizás no haya que llegar a ciertos extremos como padres: En este artículo de Meristation se hace referencia a que ha habido un cambio de paradigma en cómo se posicionan los padres ante los hijos que juegan frecuentemente a videojuegos, ya que del rechazo y control se ha pasado a casos como que los padres contraten a expertos para que enseñen a jugar y a ganar a sus hijos en Fortnite para que los niños no sufran una frustración en su entorno, al igual que harían con un deporte como el fútbol o el baloncesto, donde los niños necesitasen un entrenamiento extra para avanzar.

También podemos ayudarles a poner límites de uso. Es un juego extremadamente adictivo, por tanto como padres debemos moderar el tiempo de exposición de nuestros hijos al uso de la pantalla. Para ello debemos enseñarles cuando están más enganchados y ayudarles a gestionar el tiempo sin frustraciones y traumas para que ellos mismos se den cuenta de las cosas.

Por otra parte, ofrecerles nuevos retos que se nos ocurran o que copiemos de otros gamers, hace que se sientan más implicados, que sean más creativos, que tengan mayor curiosidad y que desarrollen otras actividades diferentes a jugar una partida tras otras. Por ejemplo: ocultarse durante más tiempo, aguantar hasta el último minuto antes de huir de la tormenta, descubrir los confines de la isla, jugar al escondite con otros compañeros.

En este vídeo vemos al El Rubius que se plantea el reto de engañar a otros jugadores aparentando ser una estatua y en el siguiente, TheBestta5, intenta llegar al islote vecino de la isla de Fortnite.

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