La palabra mágica para tener éxito en Internet

WiFi Speed

La primera vez que oí hablar de Snapchat me quedé estupefacto. Me considero muy al tanto de las tendencias digitales y sin embargo estaba… perdido. No entendía cuál podría ser la ventaja de aquello. ¿Para qué podría alguien querer una aplicación que destruye los mensajes al cabo de unos segundos, sin poder recuperarlos nunca más? Sobre todo cuando varias veces al día revisamos los contenidos de blogs y redes sociales como Facebook y Twitter.

Pero lo bueno es que, después de probarlo, se me hizo la luz. La comodidad de no tener que pensar en el rastro digital me resultaba liberadora. Aquello era algo… ¡nuevo! Ahora comprendía el porqué del boom de los accesos y cuentas creadas por los jóvenes en Snapchat. Más allá del sexting, la verdad es que esto era diferente, refrescante y divertido. Después llegaron los Vines: crear y compartir vídeos en loop con duraciones máximas de segundos. ¿Pero cómo puede alguien divertirse viendo una historia contada en 5 segundos? Es más: ¿cómo puede entenderla? ¡Aquello no es más que un GIF animado en tamaño XXL! Y, sin embargo, la historia volvió a repetirse.

Career and ambition of  a businessmanEsto es lo maravilloso de estar en la Red. Humildemente, somos alumnos, en todo momento. En todo momento aprendemos que todavía no hemos aprendido todo. Porque este medio acaba de salir de la forja. Y no hay grandes misterios: en este momento, para comunicarse con el público más joven, no conviene ser como nuestros padres y esforzarnos por explicarles que las tecnologías ya experimentadas y sólidas son las mejores. A ellos eso no les interesa (y hacen bien) porque viven exclusivamente el momento. Adoptan rápidamente la estética del lenguaje, las reglas y hashtags de las plataformas que están ‘in’. Si no sabemos estar donde ellos están ni como ellos están, estamos ‘out’. Por eso tiene todo el sentido que hagamos reportajes en Vine o test de 15 segundos en Instagram. Puede que esto no genere grandes ingresos comerciales, incluso ninguno, y, si me apuras, que sean contenidos muy poco vistos. Pero al menos nos enseña a mantenernos jóvenes. Y a continuar siendo alumnos. Y a aprender humildemente todos los días en qué consiste y cómo se va transformando la Red. Si nos lo perdemos, nos perderemos también lo que nos empujó años atrás a ser pioneros digitales, cuando nadie entendía por qué nos dedicábamos a crear páginas web. Aquello tampoco generaba beneficios y los contenidos eran muy poco vistos. ¿Os acordáis?

Pero ¿y la otra parte? ¿Cómo conseguir, al mismo tiempo que intentamos no perder el paso, desacelerar y acompasarnos con los menos habituados a lo digital para que no se queden fuera? Y que encima son los que más tiempo tienen. El primer reto que tendremos que superar quizás no sea tan diferente de lo que siempre hemos tenido que afrontar.

El caso es que al hablar de cualquier tipo de audiencia, compuesta bien por jóvenes o bien por adultos, a todos los que creamos contenidos y proyectos digitales se nos presenta un enorme reto: conseguir que sean fáciles de entender y de consumir. Fáciles de entender en el sentido de que debe quedar claro qué se muestra, qué se ofrece, cuál es la propuesta de valor, cuál es el beneficio claro y único. Y fáciles de consumir para que puedan trasladarse del PC a la tableta o al smartphone, bien a través de un diseño responsive o quizás decantándonos por apps nativas.

¿Os parece poco? ¡Es gigantesco! Haced la prueba y veréis cómo aún hay muchos usuarios de entre 8 y 88 años, de todas las edades, que acaban por desistir a mitad de una compra. O que abandonan el registro en un servicio incluso si con ello optan a un premio. O se van de nuestros sites porque no lo tienen fácil para ver el horario de los trenes o les resulta engorroso ver un simple vídeo.

El día que utilizar la Red sea realmente tan fácil y natural como cualquier acto cotidiano, como atarnos los zapatos, encender la televisión, cambiar de canal o sintonizar la radio, estaremos todos ahí. Pero todavía no estamos. Y, en parte, la culpa es nuestra. De los que la construimos. De los que la vamos construyendo. Porque complicamos las cosas tantas veces… Por eso, para unir en la Red a los jóvenes y a los no tan jóvenes, la clave está en una única palabra: facilidad. Hacerlo simple para todos. Y nunca pensar que ya lo sabemos todo. Parece fácil, pero lo cierto es que es bastante complicado.

Ricardo Tomé
Director Coordinador de Media Capital Digital

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