Hacia la transformación digital sostenible

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En el marco de los cursos de verano de la Universidad Complutense, PRISA ha celebrado recientemente las jornadas “La re-evolución en los derechos intelectuales del conocimiento, la creación y la comunicación”, con la colaboración de esta institución y dos compañías claves en la transformación digital, Google y Telefónica. El propósito ha sido identificar y resolver conjuntamente algunos de los retos más críticos de nuestra industria, profundamente vinculada con la creación, la comunicación y generación de conocimiento. En su discurso de bienvenida al encuentro, Noelia Fernández, directora general de Desarrollo de Negocio y Transformación Digital de PRISA, ha descrito de la siguiente manera el panorama del cambio en PRISA.

PRISA es un jugador muy relevante en este terreno, que asume la gran responsabilidad de asegurar que contribuimos a una sociedad con criterio y capacidad de transformar las cosas para mejor. Por eso es especialmente importante celebrar estos encuentros en el foro de la Universidad, porque el reto al que nos enfrentamos requiere de mayor capacidad intelectual, de investigación y de asociación entre académicos, profesionales y compañías que estén abordando este reto de un modo estratégico y con un ánimo claro de buscar soluciones a largo plazo y sostenibles.

El mundo digital ha traído una serie de efectos que sin duda impactan en la gestión y los procesos en las industrias creativas y que tienen o tendrán sus consecuencias en el marco regulatorio, en la creación y gestión de productos y en las garantías para que el valor creado sea adecuadamente distribuido y compartido.

La ubicuidad de acceso, la eliminación de barreras de consumo de contenidos, los bajos costes marginales, la expectativa de la inmediatez y la evolución acelerada y exacerbada nos han pillado a contrapié y por eso, en muchas ocasiones, no estamos reaccionando bien y/o con la inversión necesaria a las demandas crecientes de nuestros usuarios.

Es complejo y lo va a ser cada vez más: descentralización, constante mutación, paradójico, con excesos informativos y en muchas ocasiones con poco valor diferencial y con la sensación de gran confusión e incertidumbre y grandes incógnitas en la sostenibilidad de las instituciones o compañías. Por eso tenemos que abordarlo no como una estrategia digital, sino como una estrategia en el mundo digital. Es la transformación. Sin adjetivos.

En nuestro caso tiene un gran impacto tanto en los medios de comunicación, considerado el sector que más ha sido impactado por el ámbito digital, como, por supuesto, en la educación como pilar de la humanidad y que yo personalmente considero uno de los retos más críticos a los que nos enfrentamos.

Abordando el primero, estamos ante un tsunami. Venimos de una primera ola de gran esfuerzo: cuando los medios primero migran a Internet. Esto ya supuso un choque de culturas, grandes inversiones en tecnología, los primeros experimentos en monetización, publicidad invasiva y una relación muy conflictiva con las plataformas, que eran los nuevos competidores.

En la segunda ola que vivimos apareció Facebook, el propietario de medios más popular del mundo y que además no crea contenido. Un mundo en el que la información llega a su público sin la intermediación de canales. El Rubius, por ejemplo, tiene 17 millones de subscriptores y un promedio de 5 millones de espectadores por vídeo.

La actual generación de consumidores de Internet vive en un mundo de gratificación instantánea y esa búsqueda de soluciones rápidas conduce a una pérdida de paciencia y a la ausencia en muchas ocasiones de tiempo y espacio para la reflexión, que debe ser tanto nuestra como de los usuarios, que a veces se sienten desbordados.

Cada empresa es ahora una compañía de medios y en muchos casos de medios referentes, como el caso de Red Bull para la generación de los millennials.

La convergencia es una realidad, que además perseguimos porque necesitamos hablar y construir relaciones con las audiencias en el formato adecuado, el momento adecuado, en el tiempo adecuado. No podemos limitarnos al audio, al texto o al vídeo. Por eso hacemos iniciativas multimedia como parte crítica de nuestra oferta informativa. El debate electoral de EL PAÍS tuvo más de 2 millones de espectadores en directo, compitiendo así con las cadenas de televisión más populares del país. Otro ejemplo es que PRISA Radio es la parte del negocio que más vídeo produce y estamos en proceso de ponerlo en valor como parte de la experiencia transmedia.

Estamos invirtiendo en conocer a las audiencias, a los usuarios y en definitiva a nuestros clientes para entender cómo acceden a la información, para qué la utilizan y cómo mejorar así nuestros productos, ya que la personalización del entorno y la movilidad tienen que formar parte de nuestro pensamiento cuando desarrollamos un canal o un producto de contenido.

Tenemos claro que el modelo de medios actual no es sostenible, que tiene que tener un mayor impulso en los datos, pero sin perder referencia editorial y guía de pensamiento crítico; que es fundamentalmente distribuido y puede consumirse desde múltiples entornos; que no es periódico sino constante; y muchas otras concepciones más, que son fundamentales en el entorno digital.

En el caso de la educación, nuestro referente no puede ser sólo el colegio, sino también el niño, el profesor y los padres, que son parte crítica del ecosistema educativo. Y que la pedagogía adaptativa, el entorno de educación y el apoyo al estudiante van a ser críticos sin ninguna duda para mejorar la formación de las nuevas generaciones.  Todo esto será imprescindible para abordar los retos que tenemos como país en el largo plazo.

La transformación digital no es cuestión de cambios tecnológicos a la hora de buscar procesos más eficientes, sino la capacidad de una organización de redefinir su valor en términos significativos y materializarlo en un contexto totalmente diferente.

Se abren nuevas y variopintas oportunidades que requieren sin duda de nuestras capacidades intelectuales y emocionales. Algunas de ellas son: vídeo inversivo, realidad virtual, Internet de las cosas y la vuelta al valor del producto físico, pero esta vez con capacidades digitales. Sabemos que cada vez las soluciones serán mejores, y más baratas, que las barreras de entrada serán menores, que la inteligencia artificial aportará unas capacidades impensables en nuestra imaginación, pero que la creatividad y el talento humano para cuestionar, inventar, criticar y crear, en definitiva, no tienen réplica.

Estos encuentros y conversaciones deben generar acciones que contribuyan a definir y potenciar colectivamente el papel critico y estratégico de la propiedad intelectual. Sabemos, ahora más que nunca, que las tecnologías y las personas y su capacidad creativa son la única combinación posible para resolver los retos a los que nos enfrentamos.


Noelia Fernández
Directora General de Desarrollo de Negocio y Transformación Digital. PRISA

1 Comentario

  • avatar marthaonline 20 julio, 2016

    Complacida por esta visión de redefinición de valor a partir del fenómeno de lo digital. Estamos prestos a contribuir en su construcción. Saludos desde Venezuela.

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