“Las incorrecciones y faltas de ortografía en los medios derivan en una pérdida de credibilidad”

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Entrevistamos a Álex Grijelmo, responsable del libro de estilo de Cadena SER: En antena. Libro de estilo del periodismo oral.

El libro de estilo de un medio de comunicación es una guía donde se unifican las normas éticas y estéticas que los periodistas deben usar para difundir su mensaje de la manera más coherente, honesta y eficaz. Con estas premisas surgió, casi desde el principio de sus tiempos, en la redacción de El PAÍS un compendio de normas internas que después formaron el primer Libro de Estilo del periódico dirigido por Julio Alonso en 1980. Una década más tarde el periodista y escritor Álex Grijelmo tomó las riendas del que iba a convertirse en el libro de cabecera de todo comunicador de habla española a ambos lados del Atlántico. Ahora, este defensor del idioma, se pone a los mandos de un nuevo proyecto: En antena, el libro de estilo del periodismo oral de Cadena SER y que ha editado Taurus. Precisamente sobre esto hemos querido conversar en esta entrevista.

GrijelmoETA19054P.- Eres responsable también de la primera edición que salió a la venta del Libro de Estilo de El PAÍS en 1990, que está considerado un bestseller, pero en 1977 ya circulaban por la redacción unas normas internas para redactores impulsadas por Juan Luis Cebrián, su entonces director. ¿Había también un libro de estilo interno previo en Cadena SER o habéis tenido que partir de cero?

Sí, en EL PAÍS heredé el libro que impulsó Cebrián y que había elaborado Julio Alonso, en el que estaban ya los pilares éticos del periódico. En el caso de la SER existían también unos trabajos previos de José Luis Rojas, Josep Maria Martí y Lluís Rodríguez Pi, y que no tenían propiamente la forma de un libro de estilo sino de un marco teórico preliminar. Gracias a esos textos hemos partido de un corpus teórico muy sólido.

P.- Como experto en gramática, redacción y estilo periodístico fundamentalmente escrito, ahora te ha tocado enfrentarte a un elemento más del lenguaje: la locución. Algo importante en el libro de estilo de un medio hablado como es la radio. ¿Qué dificultades o semejanzas has tenido con respecto a establecer las normas de uso en el lenguaje hablado?

En eso han sido fundamentales Martí y Rodríguez Pi, como es lógico. En efecto, el lenguaje oral es muy distinto del escrito. Y hay que diferenciar entre el lenguaje oral que se improvisa y el que se ha redactado previamente. Lo ideal es lograr que éste no se diferencie mucho del primero; es decir, que se escriban las noticias de modo que su lectura posterior suene espontánea. Pero los periodistas radiofónicos ya saben todo eso, y no hemos querido elaborar un libro de texto sino un libro de estilo, que no es lo mismo. En este aspecto, se ofrecen algunos consejos y se avisa de los errores más frecuentes, pero no se intenta enseñar lo que un profesional de la radio ya debe saber.

p.- El Libro de Estilo de EL PAÍS en seguida dio el salto a América Latina, donde se convirtió en un referente de uso del español en prensa. ¿Crees que ocurrirá lo mismo en este libro de estilo de Cadena SER, o bien la variedad idiomática hablada, los modismos, giros propios y tan locales del continente americano hace que sea más difícil de controlar?

El libro de estilo de la Cadena SER prevé y alienta esa variedad y diversidad del español, y hasta incluye un breve diccionario con equivalencias de palabras entre España y América. Por ejemplo, ahí se puede ver que “grifo” se dice “llave” en México, Colombia y otros países, “canilla” en Bolivia o Paraguay, “chorro” en Guatemala o Venezuela, “pluma” en Panamá o Puerto Rico y “caño” en Perú. Por otro lado, diversos estudios académicos han demostrado que el 90% del léxico que se usa en un país hispano es compartido por cualquier otro donde se hable nuestra lengua; y que el resto se deduce con facilidad. Si en Colombia nos dicen que se ha formado un trancón en tal calle, comprendemos enseguida que se trata de un atasco.

P.- Hablando de particularidades del idioma, en el caso de los deportes existe una jerga muy particular a la hora de radiar un partido de fútbol y con las que muchas veces entidades como Fundéu o la RAE no están de acuerdo en su uso. ¿Cómo está contemplada esta parte en el Libro de Estilo de Cadena SER?

En el diccionario del libro de estilo están muy actualizados esos casos. Y se desaconsejan algunas expresiones habituales en las transmisiones deportivas, sí. Por ejemplo, la supresión de artículos (“avanza por banda derecha”), algunos vulgarismos (“están fallando los de alante”), errores gramaticales (“hay más peligro en el otro área”), el abuso con los posesivos (“se ha lesionado en su pie derecho”) y otros muchos errores. En las narraciones se habla muy deprisa y son comprensibles los fallos ocasionales, pero no puede ocurrir que una misma incorrección se repita a cada rato.

P.- En el entorno periodístico se comenta mucho que actualmente y debido a la velocidad en la que funciona todo en el mundo digital, los periodistas cometen más faltas de ortografía que antes. ¿Crees que en la radio ocurre algo parecido? ¿Consideras que en el mundo radiofónico en general se hace un uso adecuado del lenguaje?

El periodismo digital de ahora es el periodismo de agencia y de radio de toda la vida, así que no valen las excusas por la rapidez. Hemos de ser comprensivos con los errores, por supuesto, cualquiera puede caer en ellos cuando improvisa. Ahora bien, la rapidez es consustancial al periodismo. No vale trabajar deprisa y mal, ni despacio y bien. Hay que trabajar deprisa y bien. Ése es el oficio que nos ha tocado. Y todos cometemos errores, claro que sí. Lo importante no es cometerlos, sino la actitud que uno tiene ante el error, su capacidad de corregirse y de mejorar una vez que nos hemos dado cuenta. Podemos cometer errores, pero no podemos hacer como que no los hemos cometido.

P.- Al hilo de lo anterior, la opinión pública en general considera que los usuarios de Internet utilizan mal el lenguaje y que el abuso de las abreviaturas, expresiones mal usadas, anglicismos innecesarios o continuas faltas de ortografía pueden derivar en una deformación del español. ¿Qué opinas sobre esto? ¿De quién crees que es la responsabilidad de cuidar el idioma y adaptarlo al presente? ¿De los propios usuarios, del sistema educativo, de los medios, de las instituciones, de los ‘influencers’ de YouTube…?

El peligro no es la deformación del español por las faltas de ortografía y las incorrecciones, sino la pérdida de credibilidad que se deriva de eso. No se va a deformar el idioma, pero muchas personas influyentes y cultas pensarán que los medios están en manos de mediocres y de ignorantes si ven en ellos faltas de ortografía y cierta incapacidad para la expresión correcta. La responsabilidad es individual de cada periodista pero también del medio que lo ha contratado y no le hace ver sus fallos.

P.- Entiendo que un libro de estilo es algo que debe mantenerse vivo. ¿Ocurrirá así con el Libro de Estilo de Cadena SER? Y por otra parte, e imagino que ese es su objetivo ¿qué se podría hacer para que este texto tenga el mayor alcance posible entre todos los profesionales de la radio?

Hacer un libro de estilo no es difícil. Lo difícil es hacerlo cumplir. Y también actualizarlo y adaptarlo a cada momento. Estos códigos no sirven de nada si los propios profesionales no creen en ellos, si no están orgullosos de tener una pequeña constitución que recoge sus obligaciones y sus derechos. Y para eso hace falta que compartan sus principios. Creo que ése es el caso tanto del manual de El País como el de la Cadena SER. Por supuesto, como todo texto normativo, se pueden discutir y cambiar sus preceptos; pero mientras estén en vigor, hay que conocerlos y seguirlos.

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