Linchamiento digital en una época mutante

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Década mutante es como Basilio Baltasar, director de la Fundación Santillana, identifica los 10 años que llevamos metidos en la llamada sociedad digital y que a la vez nos introduce en el IV Congreso de Periodismo Cultural. Aquí se ha tratado de reflexionar sobre el linchamiento digital, el acoso, la difamación y la censura que se producen en las redes sociales, mientras los asistentes nos adentrábamos, casi literalmente, en la bahía de Santander a bordo del fabuloso edificio del Centro Botín.

El congreso ha propuesto interesantes retos a sus ponentes, un nutrido grupo de reconocidos periodistas culturales de diversos medios, a través de mesas redondas con títulos tan impactantes como: “Celebración de la mentira”, “Difamación y resentimientos. La hora de las cuentas pendientes” o “El ocaso de la ingenuidad”. Todos estos títulos son la excusa para tratar de ver si las redes sociales son una herramienta democratizadora de la información o por el contrario se han convertido en un instrumento que corrompe la verdad y aviva el odio colectivo.

En el debate se han hecho confluir defensores de lo digital con detractores de su mal uso. Pesimistas con tendencia apocalíptica y optimistas digitales que identifican la etapa como una oportunidad. Todos tienen algo que aportar al debate. Empezando por el mero hecho de replantearse hacia dónde camina todo esto.

Las primeras palabrasque aporta Basilio Baltasar, casi comparables con un parte de guerra, suponen un repaso a esta década de auge de las redes sociales. En ellas resalta la pérdida del espíritu inicial positivista, democratizador y colectivo con el que nació el Social Media en comparación con la conversión del ciudadano en un usuario servil sometido a una ilusión óptica creada en esta década mutante a la que hace referencia Baltasar.

¿Qué es esto del linchamiento digital?

Para introducirnos en el tema quien mejor que Manuel Arias Maldonado, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Málaga, que aproximó la definición teórica afirmando que: “los linchamientos en la Red son esas formas de interacción caracterizadas por una agresividad explícita, sin coste, y en las que no hay gana alguna de ponerse a deliberar o intercambiar pareceres entre las diferentes ‘tribus morales’ que participan”. Los dispositivos móviles facilian esta interaccción y convierten la comunicación en algo horizontal y no vertical como era antes. Por lo tanto se produce un cambio de los actores tradiconales del debate público y se amplia su acción. Esto produce una guerra de todos contra todos, que se suma a una pérdida de poder de los medios tradicionales. Ahora el nivel de importancia de las noticias queda en manos del colectivo de usuarios.

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Celebración de la mentira

Sugerente tema para la mesa redonda que moderó Valerie Miles, directora de ‘Granta’ en español, y en la que participaron periodistas y escritores como Martín Caparrós, Xavi Ayén, Antonio Lucas, Angélica Tanarro y el consejero de ‘Jot Down’, Ángel Luis Fernández. En la mesa se generó un debate entre quienes no encuentran las ventajas del uso de Intenet para el hecho de difundir noticias periodísticas y los que consideran que estas suponen un nuevo mundo de posibilidades. Mientras para unos la mentira está ligada a la esencia de los medios de comunicación, para los otros Las redes sociales han permitido un cambio radical y absolutamente favorable en la forma de circulación de la información, destruyendo la idea de que los medios son la única forma de llegar a ella.

El nuevo poder afilado o Sharp Power

Para Lluís Bassets, director de El País de Cataluña, la cuestión no es si las redes sociales son buenas o malas, sino que hace falta una educación cívica fundamental para que el uso de estas no sea algo nocivo. A la vez ha hecho un repaso de lo que han supuesto las redes sociales en los últimos años a través de casos como los ‘Cable Leaks’, la injerencia rusa o Cambridge Analytica, entre otros muchos. Cuestiones muy preocupantes que han permitido, entre otras cosas, que las llamadas GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) se apoderen de nuestros datos.

Según Bassets, “las redes sociales han supuesto la destrucción del periodismo tradicional, la eliminación de los derechos de autor y ha alejado la publicidad, su forma de monetización, de los diarios.

Para el periodista el Shap Power supone una manipulación e interferencia de la información que recuerda los tiempos de la Guerra Fría. Algo que empieza en el anonimato de las redes digitales y acaba en los paraisos fiscales con hackeos y guerra cibernética de por medio. “Aterra pensar que el futuro podría ser una distopía donde el control de la seguridad y de la información esté a cargo de una inteligencia artificial”.

Pero no todas las opiniones de este congreso han sido tan demoledoras. Mar Abad, cofundadora de Yorokobu, un medio nativo digital, afirma que es necesario saber defenderte ante los ataques de los trolls en las redes sociales igual que lo hacemos en la vida real. Y Leandro Peréz, director de Zenda, nos comparó el fuego con las herramientas digitales: al igual que el fuego sive para calentarse o para ver de noche también puede quemar. Todo tiene un aspecto positivo y otro negativo, lo importante es saber distinguir bien al usarlos. Incluso Paula Quinteros, consejera delegada de The Objetive, cree que las redes sociales han abierto caminos que antes no eran fáciles y es el propio usuario el que debe saber elegir la información que le interesa.

El caso es que la mentira, el resentimiento y la difamación están presentes en las redes sociales y, al menos de momento, han venido para quedarse. Principalmente porque resultan rentables y aprovechan lo que se conoce como la economía del clic: cualquier cosa sirve con tal de que interese a las audiencias.También son útiles para ciertos individuos y colectivos que han descubierto las ventajas que les supone la Red como arma arrojadiza y con una capacidad propagandística a gran escala.

Ya sea en forma de fake news, rumores infundados, noticias no contrastadas o insultos trasnochados, estos cuentan con la velocidad y masividad que supone la tecnología y que les aporta una capacidad de expansión prácicamente imparable. Para frenar todo esto es labor del periodista seguir ofreciendo noticias de calidad, alejarse de difundir lo absurdo, huir del victimismo y ponerse de lado ante los ataques de odio infundados.

La esclavitud de la economía del clic

Para Miguel del Fresno, sociólogo especializado en investigación social online y profesor de la UNED, Google y Facebook han construido su imperio vampirizando a los medios: “se han quedado primero con la publicidad, luego con los lectores y después con los contenidos”.

Las grandes compañías tecnológicas convierten a los usuarios en una proyección de sí mismos en el futuro, anticipándose a través de los datos recabados. Según Fresno, Facebook es muy peligroso: “actualmente hemos descubierto que Facebook tiene más datos de personas que los propios estados”.

Los medios se han quedado atrapados entre Facebook y Google y que Fresno aconseja que los medios abandonen estas plataformas y se alejen del esclavismo del clic.

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