Los ‘repuestos imposibles’ de la impresión 3D

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En esencia, la impresión 3D ya se está aplicando a la reproducción de escaneados en tres dimensiones y a la materialización de objetos diseñados con programas de modelado tridimensional, lo que permite el prototipado rápido de nuevos productos o incluso lanzarlos al mercado. Esto conlleva unas implicaciones infinitas, puesto que ya no es necesario esperar meses para contar con los primeros modelos para lanzar al mercado un producto, ya que el modelo tridimensional se puede enviar a cientos o miles de kilómetros de distancia para que desde cualquier lugar se convierta en un objeto.

A su vez, esta circunstancia provocará un cambio notable en el modelo económico, ya que se produce un considerable ahorro en tiempo y en transporte, lo cual aportará una reducción de los costes en logística porque no será necesario enviar pequeñas piezas para repuestos o, incluso, ir a la tienda a comprar modelos o fabricar miles de piezas antes de ponerlas en el mercado.

Como consecuencia, mucha producción industrial será bajo demanda y viajará por la Red. Por si fuera poco, cada persona podrá disponer de lo que llamamos “repuestos imposibles”, es decir, aquellas piezas que ya no se fabrican o que nunca se pensaron, adecuadas a sus necesidades; o bien personalizar al gusto los objetos que nunca llegarían al mercado desde la producción masiva. No será de extrañar que muchos complementos del ocio futuro o de la joyería y moda provengan de la impresión 3D en muy pocos años.

Imagen: CC By Strvct via Wikimedia Commons

Zapatos creados gracias a la impresión 3D. Imagen: CC By Strvct via Wikimedia Commons

Por lo tanto, la impresión 3D es una tecnología fundamental para la investigación y desarrollo de muchos talleres y empresas de diseño de todo tipo. Ahorra tiempo, dinero y costes, lo cual es vital para sortear la crisis con éxito, ya que convierte de verdad la imaginación de cualquier persona en un activo económico de gran importancia para el éxito empresarial y la innovación. Y, como efecto colateral, esta tecnología aumentará exponencialmente el trabajo en sectores como la comunicación, el marketing y las ventas en línea, al crearse tantos objetos que tendrá que producirse una revolución en su promoción de cara al público.

Si hablamos del futuro, posiblemente la aplicación más importante será en medicina reconstructiva o en la ortopedia, ya que con las bioimpresoras tridimensionales los cirujanos tendrán a su disposición implantes y hasta órganos humanos personalizados. De hecho, con biopolímeros incluso se podrán imprimir las estructuras de corazones que, irrigadas con células madre y con técnicas genéticas, evitarían los rechazos de los trasplantes actuales, al usar órganos viables con los mismos genes que el paciente. En los próximos años también se verán soluciones dedicadas en traumatología, neurocirugía, cirugía maxilofacial y ortodoncias, con lo que los cirujanos dispondrán en pocos días de herramientas tanto para planificar las operaciones como para solventar los problemas de cada persona de forma especializada. Una de las grandes satisfacciones que tenemos los que trabajamos en la impresión 3D ha sido ver cómo la gente, por sí misma, ya ha creado prótesis para sustituir manos gracias a esta tecnología.

mandibula

Réplica de una mandíbula realizada con una impresora 3D. Imagen: 3D Systems

En realidad, el futuro ya está aquí. Pero en unos años, cuando esta tecnología llegue a manos de todo el mundo y se compartan las creaciones en red, contemplaremos una gran evolución del trabajo colaborativo que ofrecerá soluciones propias de la ciencia ficción. Las impresoras 3D estarán en casas, talleres, fábricas, estudios de diseño, gabinetes de ortodoncia, hospitales… hasta en el espacio y la luna. De hecho, ya hay una en la Estación Espacial Internacional y se está pensando en enviar robots para crear con esta tecnología las bases lunares y marcianas. Nada resultará imposible con ellas.

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joseangel_castaño

José Ángel Castaño
CEO de LEÓN3D

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. ¿Y qué hacíamos antes? - –Oye, Richard, ¿tú te acuerdas de qué hacíamos cuando no existían los teléfonos móviles?...

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