Los retos del periodismo de datos y las nuevas redacciones

Periodismo de datos

El periodismo actual se enfrenta a nuevos y difíciles retos que lo convierten en prisionero de una crisis del sector de los medios, consecuencia, a su vez,  de un fallo estructural del sistema financiero capitalista. Las nuevas limitaciones del ejercicio de la profesión obligarán a las redacciones, a las empresas y a los gestores a ver el periodismo de forma diferente.

Va a ser necesario descubrir nuevos caminos para un negocio que intenta encontrar, tanto en internet como en los nuevos medios, un apoyo para un modelo de negocio que, paradójicamente, presenta nuevos límites y vive amenazado en su crecimiento y soporte financiero.

Aunque cada vez hay más fuentes de información, son cada vez menos los operadores que marcan la diferencia entre la gran cantidad de contenidos informativos de procedencia anónima. Nunca el medio ha sido tan competitivo, tanto a nivel financiero como a nivel estratégico. Las redacciones bajan costes, reducen plantilla y prefieren mano de obra más barata y menos cualificada. Así, crece el mito de que siempre es posible hacer más  con menos, sin sufrir ninguna pérdida significativa.

Las presiones presupuestarias consiguientes a las quiebras publicitarias están estrangulando el crecimiento de la profesión, con la creciente desaparición de los llamados medios tradicionales.

El avance tecnológico en el medio periodístico ha constituido un factor de avance, pero también de inestabilidad. El periodista es, cada vez más, un trabajador polifacético, con conocimientos de varias áreas que hasta hace poco compartía con otros varios profesionales.

Por otro lado, en una sociedad cada vez más informatizada y tecnológica, las bases de datos públicas tienden a abrirse a los ciudadanos al abrigo de las leyes de la transparencia. Organizaciones y estados ponen a disposición pública una cantidad cada vez mayor de información, no siempre clara y muchas veces de difícil análisis. En este contexto, el periodismo de datos, entendido dentro del periodismo de investigación, se asume como un área que podrá emerger como elemento diferenciador de los diversos medios.

La forma en la que hoy consumimos noticias ha cambiado totalmente, y para siempre. Los medios que no entiendan la información en una globalidad de públicos específicos y en sus formas diferenciadoras, difícilmente podrán enfrentarse a los tiempos futuros.

Saber localizar, descodificar y presentar el inmenso manantial “escondido” en las bases de datos mundiales puede ser una señal importante para el periodismo de la Edad de las Bases de Datos.

Los retos tecnológicos empujan a los periodistas hacia territorios cada vez más técnicos, desde el punto de vista operacional, lo que puede llevarnos a pensar que, no siendo ésa la esencia de la profesión, el periodista corre el riesgo de transformarse en un técnico informático.

Tal y como  ilustra el trabajo de los periodistas de ProPublica -una redacción sin fines lucrativos que produce periodismo de interés público-, el “data journalism” es apenas una nueva forma de investigar, cruzar informaciones e interpretar una realidad que se esconde más allá de los números y documentos enterrados en los servidores de los diversos poderes y creadores de saber.

Pero este camino puede implicar profundas reorganizaciones en la estructura de una redacción. Nuevas formaciones, nuevas especializaciones, nuevos aprendizajes y know-how. Un nuevo flujo de trabajo que rompe con estigmas y hábitos del pasado. Este será, sin duda, un reto para periodistas y gestores.

¿Será entonces necesaria una nueva generación de profesionales o esos trabajadores ya existen en las redacciones? ¿Podrán y deberán ser programadores los periodistas? ¿Estaremos a las puertas de un nuevo arquetipo de periodista? ¿Deberá prescindir el periodismo de entrevistas personales y cuadernos de notas? ¿Están cambiando las técnicas de investigación? Estas son sólo algunas de las preguntas con respuestas imprevisibles, al igual que los tiempos que nos toca vivir en nuestra profesión.

Una de las cuestiones más interesantes en el periodismo actual es saber en qué forma se pueden organizar las redacciones y los diversos grupos de comunicación social, con el fin de responder debidamente a las anteriores preguntas sin que ello implique un aumento de los costes de explotación. Pero lo que realmente hace falta es las nuevas oportunidades deriven en la creación de un periodismo diferenciador que dé un mayor retorno tanto al público como a los objetivos de la empresa.

Se trata, al final, de encontrar soluciones para apostar por nuevas formas de producir noticias que respondan al interés público. Este es uno de los mayores retos a los que se enfrenta hoy en día nuestra profesión y que encierra, en sí mismo, la respuesta que nos podrá guiar en la andadura de este nuevo siglo de información.

Paulo Salvador
Editor ejecutivo y redactor jefe de TVI

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