Nuño Domínguez, de ‘Materia’, gana el premio de periodismo científico más prestigioso de España

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La historia de un espectacular viaje al epicentro de la exportación mundial de fósiles en Marruecos ha merecido el galardón a la divulgación periodística en el campo de la ciencia más prestigioso de España. Nuño Domínguez, redactor de Materia, la sección de Ciencia de EL PAÍS, ha ganado el premio Prisma Casa de las Ciencias 2018 en la modalidad de artículo periodístico por su reportaje “Se vende animal extinto por un euro”. Vamos a conversar con Nuño acerca de este premio.

P.- El premio Prisma está considerado como el galardón a la divulgación periodística en el campo de la ciencia más prestigioso de España. ¿Qué se siente al recibir un reconocimiento así?

Mucha ilusión.

P.- Conseguiste una beca Fulright para hacer un master de periodismo científico en Boston (EEUU) Y a partir de aquí comenzaste a escribir sobre ciencia en el diario Público, precisamente de allí salió el equipo de Materia, una web que acerca la divulgación científica a todo tipo de lectores y que ahora está incorporada a EL PAÍS. Además, Materia también obtuvo el premio Prisma Especial del Jurado de los Museos Científicos Coruñeses en 2010. ¿Qué recuerdas de esta primera época de Materia y qué significa para ti este proyecto (vinculándolo también con el aterrizaje en EL PAÍS)? ¿Siempre te ha interesado la ciencia como periodista?

El interés por la ciencia fue surgiendo de forma gradual. Poner en marcha Materia ha sido el mayor proyecto que he emprendido en mi vida y, al igual que mis compañeros, estoy muy orgulloso de lo que hemos conseguido. Materia surge cuando Jaume Roures, dueño del diario Público, decidió cerrar la edición de papel y echar a la calle a la inmensa mayoría de los periodistas del diario dejando que fuera el Fogasa, el fondo de garantía salarial, el que pagase las indemnizaciones. Tras ese revés muchos de los compañeros de la sección de ciencia no quisimos separarnos porque nos gustaba mucho lo que hacíamos y montamos Materia. Los primeros años fueron duros, sobre todo por la falta de fuentes para pagar un proyecto así, pero al final salimos adelante. En esto ha sido muy importante convertirnos en la sección de ciencia de El País, lo que nos ha dado mucha visibilidad.

P.- En el reportaje que ha dado lugar al premio muestras cómo en Marruecos han convertido en negocio los descubrimientos científicos e incluso cómo muchos investigadores acuden a los talleres de la zona de Erfoud a encontrar nuevas especies fósiles, más que a los propios yacimientos. Esto lo hemos visto también en otros lugares como Rusia y la venta de huesos de mamut. ¿Crees que este tipo de negocios entorpecen las investigaciones? Teniendo en cuenta que alimentan a numerosas familias ¿Sería preciso que los gobiernos se implicaran más en el control de estos yacimientos?

Este es un asunto delicado sobre el que no hay legislación concreta. En la zona desértica de Marruecos donde hicimos el reportaje los fósiles son una de las pocas cosas con las que ganarse la vida, con lo que en ningún caso debería prohibirse, pero sí tal vez legislarse mejor. Lo más impresionante del viaje fue ver las condiciones en las que trabajan los mineros de fósiles. Cavan zanjas y pozos de varios metros de profundidad, galerías sin apuntalar en las que comen y duermen y todo por la promesa de conseguir vender alguna pieza a alguno de los vendedores de fósiles de la ciudad.


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P.- Además del reportaje sobre los fósiles, Se vende animal extinto por un euro, donde, como hemos dicho, viajaste hasta los yacimientos de Marruecos, has realizado otros interesantes reportajes en otras partes del mundo. ¿De cuál de ellos tienes el recuerdo más especial?

Hay muchos. Recuerdo con mucho cariño uno en la Patagonia de Chile en el que acompañamos durante una semana a un equipo de paleontólogos que buscan el puente de tierra que unía América del sur y la Antártida y por el que pudieron cruzar los dinosaurios. También fue muy sorprendente viajar a Etiopía al lugar donde se encontró el fósil más antiguo de nuestro género, el Homo, y ver cómo es la vida en el sur de este país y cómo los antropólogos pelean por conseguir un pedazo de terreno en el que excavar. Ambas historias se publicaron en El País Semanal.

P.- Desde las páginas de EL PAÍS Ciencia intentáis llevar estos temas, antaño tan centrados solamente en foros propios de científicos, al lector de a pie. ¿Qué tal aceptación tiene la ciencia como noticia? ¿Qué temas atraen más al lector: los temas del Espacio, la Paleontología, la medicina? ¿Te atreves a pronosticar cual será el próximo logro o descubrimiento  relevante de la ciencia?

Jajaja, no, imposible. Intentar predecir eso es garantía de perder. Las noticias de ciencia suelen estar entre las más leídas del día. Hay mucho interés, incluso en momentos cuando hay mucha tensión informativa como en días de elecciones. Tal vez la ciencia aporta una vía de escape informativa a la realidad política que muchos lectores valoran. Es algo sorprendente, pero pasa y nosotros estamos encantados.

P.- En Materia mantenéis una estrecha vigilancia de las pseudociencias. ¿Son estas las ‘fake news’ de la divulgación científica? ¿Es fácil hacer periodismo científico de calidad en los tiempos de Internet o es complicado separar la realidad de la ciencia-ficción?

Ahora en España se hace mejor periodismo científico que nunca. Ningún tiempo pasado fue mejor en este sentido. Es muy importante tener siempre a mano a los mejores expertos de cada campo para que pongan las noticias en contexto y expliquen el valor de las informaciones. La ciencia es un campo bastante protegido de las fake-news debido a que la mayoría de estudios que se publican han sido revisado por pares, con lo que en teoría es más difícil que se pueda colar una mentira o una invención, aunque a veces pasa. Para eso en parte estamos los periodistas científicos, para contactar a expertos que opinen y ponerlo todo al alcance de nuestros lectores.

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Nuño Domínguez en las Torres del Paine, Chile

P.- Ahora que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del Gobierno de España está regido por Pedro Duque, astronauta y sin duda con inquietudes científicas, ¿Crees que al fin la investigación científica tendrá el lugar que se merece? 

Eso espera mucha gente, tanto dentro como fuera de la comunidad científica. El problema, como siempre, es la realidad política. Yo espero que la creación del ministerio y la llegada de Duque sean buenas para la ciencia en España, que necesita una reforma profunda porque hay centros de investigación que funcionan con burocracias dignas de una novela de Kafka.

P.- Las alarmas entorno al cambio climático cada vez suenan más alto, incluso la ONU urge a tomar medidas drásticas lo antes posible. ¿Crees que todo el planeta conseguirá ponerse alguna vez de acuerdo para comenzar a trabajar juntos en la protección del medio ambiente?

La inmensa mayoría de los países ya están de acuerdo en proteger el medio ambiente, el problema es que algunos de los más poderosos se desvinculan de las decisiones y los acuerdos. Yo creo que en esto la situación va a mejorar.

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