Propiedad Intelectual: la suma de tecnología, talento y creación

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Dados los profundos cambios que se están  produciendo debido a la revolución tecnológica, a la evolución de los soportes, a los cambios en la gestión colectiva de los derechos, y al incremento de los negocios basados en derechos de autor, los derechos de propiedad intelectual son hoy un eje estratégico y un pilar básico del desarrollo de la industria cultural y las tecnologías de la información.

Jamás en la historia se ha dado una simbiosis tan extraordinaria en la convergencia entre contenidos (derechos) y continentes (soportes y formatos).

Hace 125 años del Convenio de Berna para la protección de obras literarias y artísticas y 50 años de la Convención Internacional de Roma sobre la Protección e los Artistas, Intérpretes o Ejecutantes, los Productores de Fonogramas y los Organismos de Radiodifusión. La Convención de Roma significó una superación respecto al Convenio de Berna en cuanto que los titulares de derechos, impulsados por la industria cultural de masas de primera generación, revisaron la gestión y la regulación de los mismos, dentro de un contexto de nuevos soportes y nuevas explotaciones.

Hoy, como entonces, es necesaria una revisión en profundidad de los derechos y remuneraciones de los mismos, ya que se ha producido una nueva revolución a través de las explotaciones basadas en las tecnologías de la información, de modo que aquellos postulados tradicionales han de adecuarse a una nueva realidad.

Ilustración para la obra de Julio Verne “20.000 leguas de viajes submarino” de 1869. Cuyos derechos han pasado a ser de dominio público, tras pasar más de 70 años de la muerte de su autor.

Una nueva realidad en la que la globalización de los derechos de autor es un hecho, donde han aparecido nuevos formatos, nuevas creaciones y nuevos titulares de derechos, y una nueva generación de usuarios de las creaciones, contenidos y repertorios.

En esta realidad se mueven las empresas de la tecnología de la información, los buscadores y las redes sociales de ámbito mundial, y para todos ellos es esencial la defensa de sus patentes y formatos así como el uso del copyright de terceros, ya que también distribuyen contenidos.

Esta novedosa convergencia entre continente y contenido abre inmensas posibilidades de distribución y divulgación de los contenidos, de interactividad y de creación de nuevos agentes. Sin embargo, no se han despejado problemáticas que han dado lugar a la precariedad de los creadores y productores, a la simpatía por la falsificación, el uso ilícito de las creaciones y la violación sistemática de los derechos de los autores, radiodifusores o editores.

Página de El PAIS.com con el cierre de Megaupload. Una de las acciones contra la piratería en Internet más importantes del año

Y por consiguiente, a una  disminución del valor social de los derechos de propiedad intelectual. Fijémonos por ejemplo, que en la música, en la época de mayor divulgación y posibilidades de distribución, hay un descenso de nuevas creaciones y obras y se ha instalado la cultura de la recopilación. Nunca antes los fundamentos de la propiedad intelectual han sido cuestionados con tanta virulencia.

Todo ello hace precisa la búsqueda de un nuevo consenso internacional en relación a los derechos de propiedad intelectual y a su retribución y protección;  a un nuevo equilibrio entre el uso de las obras, las nuevas firmas de explotación, y prestaciones intelectuales, entre  los distribuidores, las entidades de gestión colectiva y los titulares de derechos y creadores.

Se necesita un nuevo Convenio Internacional  que armonice globalmente las licencias,  la gestión colectiva de derechos, la libre contratación de los mismos en cualquier territorio, la protección y justa remuneración a los titulares, los nuevos usos y explotaciones, en definitiva, las nuevas explotaciones de derechos de propiedad intelectual.

Es decir, incluir en consonancia con los principios internacionales en la comunidad de la propiedad intelectual a los nuevos agentes y titulares de derechos, entre los que se encuentran las empresas de tecnología de la información, las redes sociales, los buscadores, etc., y adecuar asimismo las licencias a los principios de la propiedad intelectual de reconocimiento, protección y remuneración  a todo titular y usuario.

Los derechos propiedad intelectual son un pilar básico de cara a uso de contenido en los nuevos dispositivos. Foto: Libraryman, vía Flickr, CC.

En relación a nuestro país, el próximo año se cumplen 25 años de la Ley de Propiedad Intelectual, donde también es urgente articular todo lo mencionado anteriormente y encarar una nueva reforma o revisión de la Ley vigente.

En esta nueva articulación, es fundamental destacar la necesaria reforma de varios aspectos relativos a las entidades de gestión colectiva de derechos, su papel en el mundo digital, así como analizar los criterios de la creación de tarifas en su gestión de los derechos y el control de las mismas.

Las elevadas tarifas de estas entidades, sus anunciadas subidas unilaterales, su implantación en régimen de monopolio – sus tarifas abusivas, muchas veces destinadas a actividades no relacionadas con la retribución a los creadores, artistas y productores  -  hace inviable el sostenimiento presente y el desarrollo futuro del actual modelo.

En este sentido hay que contemplar los siguientes puntos esenciales para adecuarlo a las nuevas explotaciones y a la nueva realidad:

  • Establecer una disminución  los precios de las tarifas digitales en relación con las analógicas.
  • Consensuar unos nuevos principios en relación con la libre contratación de derechos en el ámbito europeo, en consonancia con el desarrollo tecnológico, los nuevos agentes y titulares en el entorno digital.
  • Implantar los principios de libre competencia, libre mercado y licencias globales.
  • Impulsar el funcionamiento efectivo de la Comisión arbitral de Propiedad Intelectual.
  • Impulsar una nueva ley de Propiedad Intelectual y una nueva Directiva europea sobre la armonización de los derechos y el control de las entidades de gestión en el mundo digital.

Finalmente, decir que los problemas de la propiedad intelectual, la defensa y protección de los derechos de los empresarios culturales y de los creadores no se arreglarán con menos propiedad intelectual sino con más propiedad intelectual. La propiedad intelectual va unida al progreso, a la ciencia y a la innovación, y los problemas de hoy encontrarán la solución de mañana con una mirada global, con un nuevo reequilibrio y con el impulso y la suma de tecnología, talento y creación.

José Manuel Gómez Bravo
Director Corporativo de Negocios de Derechos y de la Propiedad Intelectual & Business Affairs de PRISA

1 Comentario

  • avatar Daniel 29 marzo, 2012

    Totalmente de acuerdo.

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