“Si algo hemos hecho en los últimos diez años en UNOi es evolucionar”

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El organismo internacional HundrED acaba de reconocer el modelo educativo desarrollado y aplicado en México por UNOi como una de las 100 iniciativas más innovadoras e inspiradoras a nivel mundial.

UNOi lleva 8 años en funcionamiento y actualmente está implantado en 1000 escuelas de Latinoamérica (Colombia y Brasil Argentina, Ecuador y Guatemala…), 400 de ellas solo en México. Es un movimiento vivo impulsado por personas comprometidas con la evolución educativa en el cual está implicado Santillana. Un modelo educativo integrado de tecnología, aprender haciendo y multilingüismo prepara a los niños en un enfoque personalizado. Hemos conversado con José Carlos Dosal Montero, director general de UNOi en México, sobre este magnífico proyecto.

P.- El organismo internacional HundrED acaba de reconocer el modelo educativo desarrollado y aplicado en México por UNOi como una de las 100 iniciativas más innovadoras e inspiradoras a nivel mundial. ¿Qué significa este reconocimiento?

Es un reconocimiento muy significativo para nosotros, porque viene de un organismo totalmente independiente, que opera sin afán de lucro, que está basado en Finlandia (uno de los países más reconocidos por su revolucionario éxito en materia educativa en los últimos años), y porque las personas involucradas en la selección de las iniciativas son profesionales altamente calificados en los ámbitos de las disciplinas educativas.

Con los enormes déficits educativos y sociales que tenemos en el mundo, que una iniciativa como HundrED nos reconozca, hace que nos congraciemos con el logro, reivindiquemos el camino elegido por nuestro modelo y, sobre todo, imaginemos nuevas propuestas y diseños apalancados en la cultura maker y los Big Challenges, orientándonos hacia diseños del futuro posibles, deseables y logrables.

P.- Los antecedentes de la iniciativa se encuentran en los llamados Sistemas de Ensino de Brasil y otros modelos de intervención sistémica. Ahora, el proyecto comenzado por Pablo Doberti, psicólogo y escritor con una visión totalmente disruptiva de la educación, cumple ya una década. ¿Cuál es el balance de todos estos años y la visión prevista de futuro de UNOi?

El balance de todos estos años podemos resumirlo en una sola palabra: evolución. Si algo hemos hecho en los últimos diez años es evolucionar. Y si algo ha hecho nuestra propuesta a los colegios es justamente eso, evolucionar. Y lo mismo podemos decir de los colegios que trabajan con nosotros. Especialmente los últimos 4 años han sido tiempos de cambio constante; de replantear ideas fundamentales y de impulsar nuestro proyecto con mayor fuerza. Si durante nuestros primeros años apostábamos a la transformación educativa radical y de tajo, hoy apostamos por una evolución gradual, pero diligente, del colegio; de sus prácticas fundamentales, de sus creencias más arraigadas y de sus objetivos de largo plazo. En nuestro caso, nuestra visión a futuro es algo que verbalizamos como la evolución incesante; es decir, nos hemos dado cuenta de que la educación no va a dejar de transformarse (al menos no en este siglo); quizá algún día, pero en lo que eso sucede, no hay otro camino más que evolucionar todos los días.

P. Una de las patas fundamentales donde se apoya el sistema UNOi es la tecnología como herramienta. Esto implica, entre otras cosas, el uso de dispositivos en el aula, algo que genera cierta polémica social, tanto por su uso indebido, como por ser objeto de distracción o incluso porque quizás todo lo que se ha hecho en muchas escuelas hasta ahora es simplemente cambiar los libros de texto por tabletas, sin que el entorno digital aportara mucho más. ¿Cuál crees que es la clave para introducir la tecnología en el aula de manera realmente eficiente y positiva?

Creo que la clave del éxito en la implementación de cualquier tecnología es, en primer lugar, tener claro su propósito: para qué la queremos, qué problema va a resolver; y, en segundo lugar, asegurarnos de que el uso que damos a dicha herramienta es el adecuado para lograr el propósito que le hemos asignado. En el caso de UNOi tuvimos muy claro, desde el inicio, que el propósito de incluir tecnología en el aula era liberar el flujo de la información en diversos formatos de forma horizontal, es decir, permitir que los contenidos fluyeran dentro del aula en diferentes direcciones, ya no solo del maestro hacia los alumnos (en dirección vertical), sino de los alumnos hacia otros alumnos, y de los alumnos hacia el profesor. Y el segundo punto fue crear y curar contenidos específicamente diseñados para viajar eficientemente en ese tipo de formato dentro de una serie de marcos pedagógicos que permiten que esto suceda. En verdad, es común escuchar hablar de grandes proyectos que introdujeron tecnología sofisticada en el aula (o en cualquier otro entorno social) solo para darse cuenta de que no servía para lo que se había pensado. Desde que repensamos el proyecto nos quedaba clara una idea: tecnología sin pedagogía es simplemente pirotecnia. Creo que, en este sentido, tuvimos la buena fortuna de tomar las decisiones adecuadas, pues nuestra implementación digital ha sido muy exitosa; tanto, que desde hace dos años hemos llevado nuestra incursión tecnológica más allá y hemos empezado a crear ambientes maker en los colegios.

P. Al hilo de lo anterior, la cultura ‘Maker’, está muy vinculada con UNOi. ¿Es importante formar a las personas no solo en aspectos teóricos, sino también en hacerles entender de forma práctica el funcionamiento de las cosas?

Sin duda; especialmente en esta época tan evidentemente dominada por los avances de la ciencia y la tecnología. Claro, siempre hemos sido “makers” desde nuestros orígenes prehistóricos, desde que tallábamos piedras para hacer armas y utensilios, ahí nos volvimos makers, pero hoy estamos entrando en una época en la que la mayor parte de la tecnología es una caja negra y ya nadie entiende bien a bien cómo funcionan las cosas, y eso es alienante y nos vuelve sumamente vulnerables. Hoy en día, millones de decisiones acerca de nuestra economía, de la seguridad del mundo y de otros muchos temas importantes son tomadas por algoritmos, y casi nadie comprende cómo funcionan esos algoritmos que dominan nuestro mundo. Pues bien, la cultura maker nos devuelve algo del terreno que habíamos perdido; nos reconecta con el proceso creativo, con la capacidad de hacer algo y aprender algo en el proceso. Nos permite entender que todo en el mundo ha sido diseñado por alguien y que esos diseños pueden ser cuestionados, cambiados, mejorados.

P.- De cara al futuro inmediato que está llegando. ¿Qué podemos esperar de la inteligencia artificial y la robótica en el futuro educativo?

Bueno, sin duda, la robótica es un campo que está viendo una explosión muy interesante en el mundo educativo, porque tiene una vinculación muy directa con el mundo del empleo. Sabemos que en el futuro, para poder tener un empleo en un sector industrial, saber trabajar con robots será un requisito indispensable. El campo de la inteligencia artificial es un poco más incierto y misterioso. No sabemos bien a bien cuáles serán los alcances últimos de esta tecnología. Lo que sí sabemos es que las próximas cien mil startups estarán enfocadas en tomar servicios convencionales y agregarles inteligencia artificial al estilo Uber = taxi + I.A. o Netflix = TV + I.A. En este sentido, en UNOi ponemos un énfasis importante en la parte del coding y el pensamiento algorítmico. Queremos que nuestros estudiantes puedan entender cómo piensan las computadoras, queremos que hablen el mismo lenguaje. Esta será una habilidad fundamental en el siglo XXI.

P.- En el manifiesto de UNOi figura que creéis que la única educación efectiva es la que establece un vínculo emocional entre el individuo y el conocimiento y que un estudiante feliz y estimulado siempre será un buen estudiante. ¿Cómo se logra esto?

Esta es una labor que recae principalmente en el docente, aunque los padres de familia también juegan un rol importante. Los maestros son esas personas que han elegido, como profesión, formar a los seres humanos de la siguiente generación. No hay profesión más exigente que esa en términos de responsabilidad. El profesor asume la responsabilidad de activar a sus estudiantes, de alimentar su curiosidad, de lograr que se emocionen por aprender. Por eso insistimos tanto en que la idea del docente como transmisor de información no podría estar más caduca. Para transmitir información tenemos a Google; para despertar y guiar la pasión por aprender, tenemos a nuestros maestros.

Es por ello, que en el programa trabajamos fuertemente en el desarrollo de las habilidades emocionales, pues estamos conscientes de la importancia que tienen en el aprendizaje profundo del estudiante.

P- El modelo de Sistema UNOi implica tanto a escuelas, profesores como a los padres de los alumnos. ¿Es difícil lograr la participación e integración de estos tres actores fundamentales en el proceso educativo?

No diremos que es fácil, pero como toda labor de liderazgo conlleva un esfuerzo y cierto nivel de dedicación, pero la educación es una labor muy noble y, por fortuna, la gente latinoamericana es muy entusiasta, así que no ha sido complicado. Lo difícil es reunir a cuatro mil profesores de todo el país en un mismo lugar para vivir un Congreso, pero una vez que lo logras, la emoción está a flor de piel. La gente quiere participar. Los maestros quieren ser parte de algo trascendente y significativo, algo que cambie las vidas de muchas personas y están dispuestos a esforzarse. Claro, el liderazgo de los directores es fundamental para lograr la integración de toda la comunidad educativa: padres, estudiantes y docentes, bajo una misma visión pedagógica. No es imposible, pero claro, requiere esfuerzo y lo vale.

P-El objetivo de UNOi es la transformación del modelo de educación en América Latina.¿Es utópico pensar que se puede acabar con la brecha digital en educación? ¿Qué haría falta para hacerlo realidad?

Yo creo que lo menos difícil de todo es acabar con la brecha digital. Lo más difícil es acabar con los viejos hábitos pedagógicos, heredados de la Revolución industrial. Son hábitos que llevan más de 200 años de arraigo y hay creencias sumamente dogmáticas en torno a ellos. Es mucho más complicado cambiar la forma de pensar de las personas, que poner tecnología en sus manos. Pero creo que en UNOi tenemos un mensaje claro y potente que ha resonado durante más de diez años en los corazones de muchas personas inteligentes y apasionadas por la educación. Y seguimos creciendo, lo cual es buena razón para pensar que una transformación del modelo de educación en América Latina es cuestión de tiempo.

UNOi es un sistema potente de casi 400 escuelas con 116.000 alumnos. Pero en México hay más de 20 millones de estudiantes en educación básica. Tomarnos en serio el problema de la escala implicaría nuevas alianzas, circulación de plataformas, niveles de colaboración y creación de nuevos modelos que recién hoy estamos imaginando.

Podemos lograr mucho a nivel micro, ¿cómo pasar al nivel macro?; es un gran desafío que nos gustaría encarar junto a otros actores y sobretodo junto a las autoridades políticas, que son las únicas capaces de transformar el sistema a nivel global.

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P.- Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, el plan de acción más ambicioso a favor de las personas, el planeta y la prosperidad hasta 2030, incluyen, en el ODS4, contribuir a la Educación de calidad. ¿Qué aporta UNOi de cara a estos objetivos?

Creemos que el proyecto entero está pensado en ese ODS4: en UNOi apostamos por una educación que conecte nuevamente el aprendizaje con la vida y que cumpla con tres condiciones indispensables: que sea significativa, transversal y, sobre todo, trascendental. Sin embargo, nuestra responsabilidad es formar ciudadanos que entiendan y afronten desde ahora todos los ODS 2030 y más allá; por ello creamos la “Agenda UNOi hacia el futuro”, nueve grandes temas que se conectan no sólo con la agenda de la ONU, sino también con otras perspectivas y organizaciones que han puesto el futuro como tema de análisis y reflexión, como el Global Solution Program de Singularity, la agenda de la NASA, Institute for the Future y World Economic Forum, por poner un par de ejemplos. Nuestros estudiantes se involucran con su propio futuro y desde ahora están comenzando a proponer soluciones locales a estos grandes desafíos globales (lo glocal). Y nos están dejando sorprendidos con las propuestas. Ahí es donde cobra sentido el aprendizaje, cuando se responde a esa pregunta que tanto nos hacen nuestros estudiantes: “¿Y esto para qué me sirve en la vida?”.


Miguel Ángel Corcobado
Comunicación y marketing de PRISA

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