Vamos a conocernos

Jot Down y El País

Nos gusta presentarnos diciendo que somos la resaca del 15M. Justo al día siguiente (16 de mayo de 2011) inaugurábamos nuestra página web con un único fin: publicar todo aquello que queríamos leer en un único espacio, sin tener que cargar con montones de revistas.

Ninguno de los que pusimos en marcha Jot Down somos periodistas – todos teníamos trabajos que no tenían nada que ver con el oficio- así que tiramos de instinto, sentido común y el “infalible” ensayo-error.

Como era de esperar nos hicieron notar que no íbamos en la buena dirección, pero avanzábamos con la ilusión de que fueran ellos los que estaban equivocados y nos lanzamos, justo un año después de ponernos en marcha, a un más difícil todavía: el mundo editorial se derrumbaba y nosotros nos enamorábamos. Esto es, decidimos ir a imprenta.

Afortunadamente hicimos, aún no sabemos bien cómo, una comunidad de fieles kamikazes que esperaban cada tres meses esa criatura antinatural de casi un kilo de peso.

Acuerdo Jot Down y El País

El primer número en papel de Jot Down salió de las rotativas en mayo de 2012. © Gonzalo Merat

El 17 de julio de 2015 (tampoco sabemos bien cómo) firmábamos un acuerdo con EL PAÍS, diario que nos vio nacer y había sido referencia de muchos de los que impulsamos el proyecto.

Nuestros artículos aparecerán en su página de inicio a partir del 1 de septiembre. Editaremos también una revista mensual para distribuir en quioscos junto al periódico (Jot Down Smart). En realidad es una caja de bombones; los lectores encontrarán una selección de nuestros mejores artículos junto a otros inéditos.

Buscamos a medio plazo convertirnos en el corazón de EL PAÍS trasladando nuestra forma de trabajar y de entender la cultura. El reto ahora es conseguir conectar con sus lectores.

Antonio Caño El País

Antonio Caño, director de EL PAÍS, en una entrevista publicada en Jot Down.

¿Qué nos diferencia del resto de medios? La clave está en la línea editorial: no hay. Dejamos que nuestros colaboradores escriban sobre los asuntos que les apasionan y dominan. Esa libertad la percibe el lector de inmediato y alcanza su grado máximo en las entrevistas; largas conversaciones que empiezan a grabarse en cuanto el entrevistado tiene la (falsa) sensación de estar sentado frente a un amigo. Probablemente por agotamiento.

¿Por qué blanco y negro? El blanco y negro es la Nueva York de Sinatra, la Roma de La dolce vita o la Viena de El tercer hombre; lugares por donde todo el mundo ha querido caminar alguna vez.

Parafraseando a Polonio en Hamlet, hay método en nuestra locura.

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Carles A. Foguet

Director de Comunicación de Jot Down

frau mit brille schaut ber monitor

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