El fin de la disrupción


  Nicholas Carr

  Traducción de Alberto González, PRISA Corporativo

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Los grandes cambios transformadores en la industria – los cambios en los hábitos de los lectores y de los anunciantes – sucedieron hace años, y desde entonces ha arraigado una especie de estabilidad intranquila

En 2013, las noticias continuarán produciéndose y publicándose. Una gran parte de ellas serán malas y algunas serán buenas.

En 2013, los periódicos y las revistas tendrán que luchar para llegar a fin de mes. Algunos irán a la quiebra. Algunos serán adquiridos. Algunos sobrevivirán en 2014, momento en el cual tendrán que seguir luchando para llegar a fin de mes.

En 2013, las ventas de publicidad serán cruciales para la salud del negocio de la prensa en general, donde  las ventas de anuncios seguirán un patrón cíclico, vinculado a la salud de la economía. Sin embargo, las ventas de publicidad no serán suficientes, no para las publicaciones generalistas, y en consecuencia veremos más experimentos con paywalls en línea (muros de pago) y modelos de suscripción.

En 2013, las noticias de última hora serán publicadas inmediatamente a través de la web y los foros de internet proporcionarán un sinfín de oportunidades para discutir sobre cualquiera de ellas. Pero la “unidad atómica” del periodismo (por utilizar un término apreciado por nadie más que por los expertos de la información) será la historia en sí.

Hago estas observaciones tan obvias no para resultar simplista, sino para señalar que muchas de las cualidades fundamentales del periodismo no están cambiando o, que  al menos, muchas de ellas no están cambiando tanto. Esto es cierto incluso cuando nos fijamos en los aspectos tecnológicos y financieros de las empresas de noticias como modelos de negocio. Búsquedas, agregación, vínculos, blogs, clasificados, compartición de fotos, redes sociales, microblogging: estas cosas ya no son nuevas.

Los grandes cambios transformadores en la industria – los cambios en los hábitos de los lectores y de los anunciantes – sucedieron hace años, y desde entonces ha arraigado una especie de estabilidad intranquila.

El futuro es incierto, sí, pero el futuro viene siendo incierto desde hace ya un tiempo. La dinámica básica del negocio de la información no ha cambiado demasiado desde 2010 a 2011 y a 2012, y sospecho que tampoco va a cambiar mucho en 2013 o, para el caso, en 2014.

De un tiempo largo a esta parte, “disrupción” ha sido la palabra de moda que tenía que aparecer en cualquier comentario que se preciara sobre el estado del periodismo. A los expertos y a los consultores les encantan utilizar el término “disrupción“, porque tiende a atraer dinero y atención. Pero la palabra está empezando a sonar hueca. Lanzarla a tu alrededor, hoy en día, se parece más a una forma de evitar el pensamiento duro que a asumir lo que implica. Tal vez 2013 sea el año en el que definitivamente se deje de hablar de “disrupción”. Espero que sí, porque es entonces cuando podemos comenzar a dar la misma importancia tanto a los cambios como a lo que permanece igual.

 

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· Nicholas Carr es el autor del libro Superficiales: ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes?, finalista del Premio Pulitzer 2011 en la categoría de obras de ámbito general y no ficción. Además, escribe en roughtype.com

· Alberto González Pascual es gerente de Conocimiento y Transformación Organizativa de la Oficina de la Transformación de PRISA.

 

 

 

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