“En la Fundación Santillana vamos a preguntarnos por el mundo que se van a encontrar los alumnos del siglo XXI”

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La Fundación Santillana cambió de dirección este mismo año en su área dedicada a la Educación. Ahora es Miguel Barrero, un histórico de la editorial Santillana, el que toma los mandos de esta institución para darle un giro importante. El director general de Santillana Digital, presidente de la Federación de Gremios de Editores de España y ahora director de educación de la Fundación Santillana se propone promover un amplio debate educativo en torno al tema clave de qué aprender hoy, centrado especialmente en las competencias y habilidades que necesitan desarrollar nuestros estudiantes de cara al siglo XXI.

Precisamente esta semana que se presenta el programa educativo Ed21 de la Fundación Santillana, bajo el titular: ¿Qué hay que aprender hoy? De la escuela de las respuestas a la escuela de las preguntas, hemos querido conversar con Miguel Barrero sobre ello. 

P.- Desde el departamento de innovación de Santillana, que tú diriges, se ha puesto el foco en numerosas cuestiones tecnológicas, a priori ajenas a la educación, que podrían servir de herramienta educativa. Tales como los podcast, el big data o la inteligencia artificial. También te hemos oído mencionar que la mayor innovación son las propias personas. ¿Crees que el modelo educativo que conocemos va a dar un vuelco totalmente disruptivo en breve? ¿Cuáles serán los agentes que lo propicien?

No considero que el cambio vaya a tener un carácter de disrupción e incluso considero que plantearlo así es un error de acercamiento al reto. Solo un ejemplo: la tecnología se presentó para liderar esa disrupción y, hoy por hoy, no se ha producido. Es incuestionable que los sistemas educativos tienen que evolucionar su modelo y hacerse coetáneos con las transformaciones que supone la Sociedad del Conocimiento pero en un giro de síntesis, de integración de lo mejor de la escuela de hoy con las aspiraciones del mañana. Lo que dudo es que la escuela tiene que redefinirse. 

P.- ¿Quiénes crees que están más dispuestos al cambio? Editoriales, políticos, profesores, alumnos…

Mi opinión es que, como ha ocurrido en otros muchos sectores, el más dispuesto sea el usuario final, es decir, el alumno aunque sea simplemente por razones generacionales. Como finalmente todos -políticos, colegios, profesores, editores – trabajamos para favorecer su educación y dada la envergadura del reto, no habrá más que trabajar juntos. 

P.- La Fundación Santillana se propone promover un amplio debate educativo en torno al tema clave de qué aprender hoy, centrado especialmente en las competencias y habilidades que necesitan desarrollar nuestros estudiantes: las Habilidades 21. ¿Cuáles son exactamente esas competencias y habilidades que van a necesitar? ¿Por qué son diferentes a las actuales? ¿Qué es lo que debería estar aprendiendo hoy los alumnos en clase?

El planteamiento de la Fundación, con el programa ED21, es preguntarse por el mundo que se van a encontrar los escolares del siglo XXI y, a partir, de ahí dibujar qué habilidades son necesarias para conseguir una realización personal, una integración social y ciudadana y un desarrollo profesional. En ese mundo, según casi todas las predicciones, van a ser necesarias unas competencias que hoy se trabajan de una manera más tangencial que medular ya que un enorme porcentaje del proceso se lo llevan los contenidos. Por ejemplo: la capacidad para trabajar en equipo, la creatividad y el espíritu innovador, el emprendimiento, las habilidades digitales, las técnicas para aprender a lo largo de toda la vida, los valores de una ciudadanía global… 

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P.- Tabletas para crear mochilas digitales, pizarras interactivas, incluso móviles en el aula. Algunos convencen y otros han defraudado, al menos en su primera fase. ¿Son los dispositivos tan necesarios en la transformación digital educativa como se pensaba hace 10 años?

No, lo que -afortunadamente- ha cambiado en esta década es el protagonismo y las expectativas asociadas. La tecnología tiene un tremendo potencial educativo pero puesta al servicio de un modelo pedagógico, no como justificación y motor de un cambio de modelo que es como se presentó. Es imposible plantear un cambio sin tecnología, pero con un valor instrumental. 

P.- Según el informe, Análisis del Mercado Editorial en España: Comercio Interior y Exterior, que presentó recientemente la Federación de Gremios de Editores de España, de la cual ocupas actualmente el puesto de presidente, a pesar de que los libros de texto sufrieron cierta caída siguen siendo el principal pilar de la industria editorial y representan el 33,6% de la facturación. ¿Hay cabida para el libro de texto en este futuro educativo del que hablamos?

Por supuesto. Pero hay que hacer un ejercicio de comprensión de qué es lo que realmente ofrece ese sector que supone un tercio de la industria editorial. Los editores de texto somos creadores de contenido educativo que presentamos en un diseño de instrucción. Si hay innovación metodológica -y, a pesar del tópico de identificar innovar con no utilizar recursos estandarizados- necesitará igualmente secuencias de aprendizaje sobre la que articularse y eso es el trabajo editorial. Creamos y estructuramos contenidos y secuencias de aprendizaje para distintas metodologías. La asociación del “editor de libro de texto” con un tipo de educación (memorística, tradicional, expositiva) es un lugar común basado en el desconocimiento.

P.- Volviendo a las Habilidades 21. ¿De qué forma se podrían asignar estas habilidades un papel relevante en el aprendizaje?¿Cuál es el papel que debe adoptar la escuela para cumplir estos objetivos? ¿Y el entorno familiar y social?

Las habilidades 21 requerirán especialmente dos aspectos: por una parte, espacio curricular (pasará formar parte de “los programas oficiales de estudio”) y, por otra, formación docente para aprender a enseñar unos contenidos que son nuevos. Esto no quiere decir que necesariamente haya que establecer una asignatura de “habilidades 21”: significa que hay que bañar el curriculum de estas nuevas competencias en detrimento de otros contenidos. 

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P.- Ya que estamos en época de convulsión política. ¿Crees que veremos en algún momento el tan ansiado ‘Pacto Educativo’ que consolide de manera consensuada por fin una etapa larga sin los constantes cambios curriculares que tanto afectan a la industria editorial, a los profesores, a los padres y por supuesto a los alumnos? Según tu experiencia, ¿la política en general es buena para la educación y aporta o por el contrario es una traba?

No soy muy optimista con respecto a la viabilidad, hoy por hoy, de un Pacto Educativo que, por cierto, debería incorporar una decidida visión de qué ciudadano quiere formar este país para su futuro. Por unas circunstancias u otras, hoy la política no está en el nivel aspiracional que requiere un planteamiento como éste, lo cual no quiere decir que no sea posible como demuestran otros países. Y, sin embargo, sin políticas públicas, que creen las condiciones y aporten recursos, no es viable conseguir un cambio de modelo. 

P.- Iberoamérica es un pilar fundamental de Santillana, prácticamente desde sus inicios. También la Fundación Santillana apoya diferentes iniciativas educativas en todo el territorio Latinoamericano. ¿Cómo va la transformación educativa en estos países? ¿Se pueden transferir iniciativas o proyectos desde Europa a América, o viceversa, o por el contrario son mercados difícilmente equiparables?

El problema y la oportunidad para la Fundación es que Iberoamérica no está teniendo la voz que le corresponde en el debate del cambio educativo, a pesar de que su nivel de inquietud y sus iniciativas puedan estar en consonancia con el “ambiente global” de innovación. Una tarea fundamental del programa Ed21 es traer esa voz al debate y darle un espacio específico que contrapese el poder de otros territorios en la nueva educación (Canadá, Australia, la Europa escandinava, algunos países asiáticos,…) Encontrar un paradigma adecuado a los tiempos es un reto global (equiparable) sin olvidar que su declinación tendrá demandas y necesidades locales (qué mercado de trabajo, qué retos medioambientales, qué desafío demográficos tendrá Chile, Perú o Colombia…) que condicionarán una buena parte de esas Habilidades 21. 

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P.- ¿Cuáles son los próximos pasos de la Fundación Santillana para este año escolar que comienza?

Básicamente comunicar y presentar el Programa Ed21 para movilizar a la comunidad educativa, tomadores de decisión, expertos, empleadores, organizaciones… Un buen inicio es el documento “¿Qué hay que aprender Hoy” de Axel Rivas, descargable en el nuevo blog de la Fundación Santillana.

>> Hoy, 23 de septiembre de 2019, a las 19:00 horas se presenta en el Espacio Bertelsmann (Calle de O’Donnell, 10, Madrid) el programa educativo Ed21 de la Fundación Santillana. Puedes seguirlo en redes sociales a través del hashtag: #habilidades21.

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