El hombre que se documentaba a sí mismo

Sin duda todas las épocas tienen personajes singulares que miran más allá de su presente y lo revolucionan todo.  Llegando a convertir lo inexistente en posible con su talento e imaginación. Uno de estos personajes es Richard Buckminster Fuller (1895-1983), ingeniero e inventor estadounidense, que cosechó numerosos reconocimientos a sus avanzados diseños, investigaciones e inventos durante toda su polifacética vida. Algunos de ellos totalmente revolucionarios como la Cúpula Geodésica o los proyectos absolutamente futuristas del Dymaxion Car y la Dymaxion House. Todos ellos merecen ser redescubiertos por el lector.

Buckminster Fuller en 1970. Fotografía de John Loengard para LIFE

Pero hoy no destacaremos los grandes proyectos de Richard Buckminster Fuller, sino una faceta menos conocida suya, pero que le confiere el carácter de visionario por el que era reconocido, la de ser la persona sobre la que más documentación existe de toda la historia de la humanidad. Y no precisamente porque algún investigador se haya preocupado de hacerlo, ya que fue él mismo el que fue documentado su vida durante 66 años .

Cada día dedicaba cierto tiempo a archivar cuidadosamente todo lo que fuera susceptible de guardarse sobre lo que había estado haciendo: cuadernillos, facturas, ideas, fotos, vídeos, billetes de tren, todo. Esta actividad es muy similar a lo que hacemos hoy en día con las redes sociales: subimos nuestras fotos a Flickr o Instagram, anotamos numerosas ideas en Twitter, compartimos vídeos en Facebook y un sinfín de acciones que documentamos igual que hacía R. B. Fuller de manera analógica mucho antes de la existencia del Internet 2.0.

Imagen del interior del archivo Dymaxion Chronofile

Puede ser un ejercicio interesante imaginar a alguien como R. B. Fuller utilizando las herramientas que usamos hoy en día en Internet. Para un hombre que dedicaba una hora o dos al día a guardar información seguramente hoy su actividad documental se habría multiplicado enormemente con las herramientas digitales. Habría creado foros y blogs con otros ingenieros sobre sus inventos, las imágenes que habría guardado a diario en la web serían hasta 100 veces más, los vídeos subidos se habrían quintuplicado. Eso sin contar con la inmensidad de documentos de texto que podría haber generado, las veces al día que habría actualizado du estado de Facebook o los tweets que podría haber enviado en una sola jornada.

Pero quizás el logro de R. B. Fuller es precisamente haber hecho todo esto de manera manual anticipándose a una tendencia que se haría popular dos décadas después de su muerte.

Su fabuloso archivo es conocido como Dymaxion Chronofile y seconserva actualmente en la Universidad de Standford. Contiene más de 140.000 documentos, 1.700 horas de vídeo, miles de planos, cientos de dibujos e incluso objetos.

Como ejemplo de su trabajo, y también de su labor documental, os dejo un par de vídeos sobre dos de sus invenciones: la casa y el coche Dimaxion.

Miguel Ángel Corcobado
Departamento de Transformación de PRISA

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