“Es fundamental que el periodista de sucesos tenga unos conocimientos mínimos en derecho penal y criminología”

El periodismo de sucesos es apasionante, pero conviene saber a quién hay que dirigirse para recabar información, conocer los límites del sensacionalismo, aprender a moverse por juzgados y tribunales o identificar los protocolos de un levantamiento de cadáver. Por eso la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS, ha creado el curso, Derecho criminal y crónica negra, impartido por una de las criminólogas y autoras de novela negra más conocidas de la actualidad, Jimena Tierra.

Licenciada en Derecho y Criminóloga, experta en pericia caligráfica y documentoscopia y CEO de la editorial Grupo Tierra Trivium, donde coordina la colección ‘Sangre y Tinta’. Además, es autora de relatos galardonados y de gran éxito, como Escombros, Cambio de RasanteEquinoccio.

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P.- Hay gente que cree que es lo mismo ser criminólogo que policía. Y ya que comparamos profesiones con intereses similares, ¿crees que a un criminólogo lo que le gustaría realmente es ser policía o juez para poder acceder directamente a la escena del crimen?

R. En realidad, ser policía, juez o criminólogo son profesiones con un hilo conductor común: el delito, pero completamente antagónicas en el desarrollo de su actividad. Considerando que el criminólogo estudia el crimen como problema social desde una perspectiva empírica, el policía investiga la infracción concreta y el juez determina la realidad de esa infracción y ejerce la acción legal sobre el presunto culpable, no tiene por qué apasionarles a todos ellos el acceso a una escena del crimen como tal. De hecho, podrían rechazarla cualquiera de los tres.

P.- ¿Es importante que un periodista tenga atracción por la criminología para escribir una buena crónica de sucesos? ¿Es importante aquí tener aquello que llaman “olfato periodístico”?

R. Es esencial que el periodista de sucesos sepa de lo que está hablando. Difícilmente va a poder redactar una noticia si desconoce lo que es la entomología o el ‘habeas corpus’. Se trata de una profesión especialmente vocacional que conlleva un continuo reciclaje, un periodismo de calle que requiere, efectivamente, tanto de pasión como de olfato.

P.- En tu perfil de LinkedIn se puede leer: “Titivillus in culpa est”, “la culpa es de Titivillus”, que es la excusa que aducían los monjes medievales ante los errores y despistes que cometían en la copia de los manuscritos. ¿Qué puede suponer cometer un pequeño error en criminología?

R. Ja, ja, ja. En cuanto a criminalística se refiere, un pequeño error puede suponer algo tan grave como que se aplique una atenuante psicológica a una persona que merece un agravante por intimidación y alevosía, o que se lleve a cabo mal una línea de investigación a través de la cual nunca se dé con el autor de los hechos.

Police

P.- Ya que hablamos de cometer erratas, ¿opinas que actualmente en los medios hay mucha confusión de terminologías y procedimientos jurídicos y legales a la hora de escribir crónicas periodísticas? ¿Cómo se tratan hoy en día estas noticias y cómo deberían tratarse?

R. La última noticia que he visto llamaba parricida a una mujer que dio 80 pastillas a su hija antes de sumergirla en la bañera. El parricidio, efectivamente, implica la muerte de un pariente cercano, pero está destinado al padre o a la madre. Matar a un hijo es un filicidio y, si el hijo tiene menos de 24 horas, un neonaticidio. En la actualidad hay mucho desconocimiento en este sentido, y es fundamental que un periodista esté preparado para ser los ojos y oídos de su lector.

P.- Eres directora de la editorial Grupo Tierra Trivium y coordinadora de la colección Sangre y Tinta, destinada al género policíaco, y además escritora de algunas novelas de éxito dentro de este mismo género, como son Equinoccio y Cambio de Rasante. ¿Cuesta más resolver un crimen en la vida real o cuando se quiere ser original a la hora de escribir un relato de novela negra?

R. Nunca he resuelto un crimen en la vida real, únicamente en mi imaginación, por lo que no tengo punto de comparación. No obstante, me consta que la satisfacción entre escribir el desenlace de una novela negra o descubrir que los huesos de una finca no eran de animales, sino de personas, goza de una intensidad absolutamente diferente.

P.- Si hablamos de periodismo de sucesos, a muchos en seguida nos viene a la mente El Caso, aquel periódico dedicado casi exclusivamente a la crónica negra y de sucesos. ¿Crees que el que este tipo de noticias sigue teniendo el mismo tirón o se ha banalizado demasiado con la sobreexposición televisiva y digital de las desgracias ajenas?

R. A pesar de que la sección de Sucesos, como tal, comenzó a desaparecer a partir del Caso Alcásser, el lector es perfectamente capaz de identificar las noticias relativas a sucesos y que, en ningún modo, han desaparecido. Los hechos inesperados, ajenos a la cotidianeidad, siguen formando parte de la vida, e incluso han aumentado porque ahora hay más información. Toda sociedad sana tiene un índice de criminalidad necesario que, a su vez, es la manifestación de los propios problemas que esa sociedad tiene. Es cierto que hay medios que banalizan cierto tipo de noticias en aras de una mayor audiencia y con independencia de la ética profesional, pero los lectores son inteligentes y saben perfectamente diferenciar la calidad. Incluso me atrevería a decir que, aunque a veces perdonan, no olvidan.

P.- Hablando de digital, ¿destapar ‘fake news’ es también una labor detectivesca?

R. Es una pena la existencia de este tipo de pseudonoticias, pero sí. Es labor del periodista contrastar las fuentes y, como tal, asegurarse de que la información que aporta es veraz y alejada de tendencias como esta.

P.- En el curso que vas a impartir se va a hablar también de asesinos en serie, de true crime y de su proliferación literaria y cinematográfica. ¿Qué series nos recomendarías ver para que se nos despierte el detective que todos llevamos dentro? Y con respecto a otros formatos, ¿qué opinas de otros formatos como el podcast?

R. Soy ferviente seguidora de la serie ‘Negra y Criminal’, de Podium Podcast. Creo que, incluso, es muchísimo más útil este medio que la propia televisión, ya que la radio permite al oyente desarrollar sus sentidos para imaginar las situaciones presentadas a través de las voces. Fantásticos los audios de El asesino de la baraja o de Ed Kemper. Respecto a la televisión, el documental de Netflix de Operación Nenúfar, relativo al Caso Asunta, es especialmente interesante puesto que no solo trata el desarrollo del suceso, sino que además presenta la participación de un jurado simulado para examinar diferentes opiniones.

P.- Por último y continuando con las series, “CSI”, nos convertía en cada capítulo en verdaderos detectives y a todos nos hubiera gustado tener esos mágicos maletines de ‘la científica’, llenos de instrumentos y líquidos para descubrir pruebas. En el caso del cronista de sucesos, ¿Qué herramientas, utensilios, dispositivos, etc., debe llevar en todo momento un periodista de este tipo?

R. Veamos, de un lado, intelectualmente, es fundamental que el periodista de sucesos tenga una serie de conocimientos y aptitudes. Entre las primeras destacaría formación en derecho penal, criminología, psicología y criminalística. No se trata de hacer carreras universitarias, sino saber cómo funciona el sistema criminal en España. Con respecto a las aptitudes, es fundamental la pasión, la entrega incondicional, la capacidad de iniciativa y la estrategia.

Ahora vamos a los materiales físicos, ja, ja, ja: el teléfono móvil (grabadora, teléfono, Internet, agenda y cámara de fotos), bolígrafo y cuaderno y un paquete de chicles. No vamos a echar ningún líquido que nos permita ver las sales minerales del cuerpo humano señalando una huella en una bala. Vamos a esperar…, esperar…, esperar. Y, mientras tanto, preguntar muchísimo.

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