La nueva vida digital de Fernando Alonso

Racing car

Fernando Alonso nunca se ha llevado especialmente bien con los medios de comunicación. Sobre todo, con determinada Prensa ansiosa por inmiscuirse en la vida personal del doble campeón del mundo de Fórmula 1, pero por extensión con la mayoría de los medios. A menudo ha considerado que se tergiversaban sus declaraciones, que se vertían informaciones falsas sobre sus proyectos y, por supuesto, que ciertos soportes se amparaban en el sensacionalismo, especialmente a partir de su relación con la cantante Raquel del Rosario (que acabaría en matrimonio, primero, y recientemente en separación).

La impresión del asturiano, en términos generales, era que los intermediarios entre él y sus seguidores no cumplían con las exigencias de objetividad y rigor que él pretendía. Por ello comenzó a fomentar cierto distanciamiento con la Prensa, que en ningún caso ayudó a su imagen pública, en ocasiones bastante cuestionada. Algo inevitable en uno de los personajes más populares de la vida pública, y no sólo deportiva, española e internacional, casi siempre con tantos detractores como apasionados seguidores. Sin embargo, un deterioro de este estilo jamás es aconsejable para un deportista de élite, cuya imagen no es propia sino también se extrapola a las empresas con las que se relaciona a través del patrocinio de sus proyectos.

Alonso necesitaba un lavado de imagen y el año 2012 ha sido el de su nueva vida digital en las redes sociales. El planteamiento del piloto, probablemente asesorado por especialistas en la materia, ha sido simple: si el intermediario no te satisface, prescinde de él. Y así ha sido como, casi de la noche a la mañana, el personaje hermético, huraño, discreto y reservado ha pasado a exhibirse públicamente, de forma directa y recurriendo a las posibilidades de las redes sociales. De tener un blog personal sin apenas actualizaciones, su actividad en el ciberespacio no puede ser ahora más intensa y dinámica: desde Twitter a You Tube, pasando por Facebook, Instagram y, por supuesto, una página web permanente puesta al día.

Todo ello, con aportaciones de una intimidad jamás vistas en el asturiano. Muy celoso de su vida privada, ahora no tiene pudor alguno en publicar imágenes con su nueva compañera sentimental, de sus entrenamientos físicos, de los platos que cocina o los eventos en los que participa. El acercamiento a sus seguidores es total y directo, mostrando un perfil desconocido para la mayoría y que, incuestionablemente, está mejorando su percepción pública. Primer objetivo, por tanto, cumplido…

La sensación que transmite el piloto de Ferrari es que la sido capaz de desprenderse de lo que él consideraba una dictadura de los medios. Ahora se siente dueño de su comunicación (para algo ya ha superado el millón de seguidores en Twitter @alo_oficial) y puede manejar los ritmos de ese hilo de conexión con sus seguidores. Y lo hace abiertamente, como demostró al publicar una foto de un espectacular tatuaje en su espalda para conseguir, según sus palabras, que los fotógrafos dejaran de acosarle cuando salía de la piscina.

Un nuevo escenario, en definitiva, que supone un cambio de 180 grados para un personaje público que se había presentado hasta hace muy poco como distante e introvertido, cuando en realidad simplemente desconfiaba de la capacidad de determinados medios para transmitir su realidad. El mensajero ha muerto para él, por lo que se siente garante exclusivo de su imagen. Así que ahora tendrá que cuidarla quizá más que nunca…

Raúl Romojaro
Redactor jefe de Motor del Diario AS

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