Social business corporativo

La red social es la cadena de producción del siglo XXI, Ginni Rommety, Chairman de IBM.

La utilización del modelo de las redes sociales en una organización empresarial, donde se pone en valor la capacidad colaborativa de las personas, consigue transformar de una forma natural la compañía. Desde hace un tiempo esta tendencia, denominada social business, se afianza en las grandes organizaciones.

Los medios sociales dejan de ser solo herramientas de comunicación al introducirse en procedimientos empresariales que derivarán en una mayor rentabilidad.

IBM, además de desarrollar herramientas social business, ha sido una de las organizaciones pioneras en implementar con éxito esta filosofía empresarial que ha transformado la compañía.

Para IBM las tres características de una empresa social son el compromiso de conectar a las personas para que se involucren de manera eficiente y productiva, la transparencia que elimina límites de información y ayuda a alinear cada acción para obtener resultados empresariales y, por último, la agilidad que supone acelerar los negocios gracias al conocimiento e información compartida que permite anticiparse y atender a nuevas oportunidades.

Una social business es una empresa que adopta y cultiva un espíritu de colaboración y comunidad en toda la organización.

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El informe «Social Business, un asunto estratégico» de la Asociación Española de Usuarios de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (AUTELSI) realiza un análisis pormenorizado de los retos y oportunidades que ofrecen las herramientas 2.0 y los medios sociales para mejorar la colaboración y la comunicación interna.

Veamos los principales claves, recogidas en el estudio de AUTELSI, sobre la implementación de entornos social business corporativos.

Mejora de la colaboración y la comunicación interna

Los entornos de social media facilitan la colaboración, creatividad, innovación, meritocracia, transparencia y pasión. Aumentan el capital intelectual corporativo: conocimiento, capacidad de innovar y vinculación emocional.

¿Por qué su implantación?

–          Existe la necesidad de interconectar las diferentes partes del ecosistema empresarial, muchas veces alejadas geográficamente.

–          Los trabajadores más jóvenes sienten la necesidad de comunicarse dentro de la empresa a través de herramientas sociales, al igual que lo hacen en su vertiente personal. Si la organización carece de ellas puede crear un sentimiento de frustración.

–          Para fomentar la comunicación entre las diferentes áreas de la organización y así facilitar el trabajo de manera colaborativa.

Creación de valor

De un estudio de McKinsey sobre este mercado se concluye que dos tercios de la creación de valor surgen con la mejora de la comunicación y la colaboración dentro de la organización. Además, la satisfacción de los empleados en las empresas donde se utilizan herramientas de social business aumenta en un 20%.

Ibermática, compañía de instalación de herramientas sociales internas, ha recogido las opiniones de sus clientes. Entre los beneficios señalan como positivos la visibilidad de lo que ocurre en la organización, la facilitación de la colaboración entre empleados, la compartición e identificación del conocimiento y la mejora de la gestión de ideas innovadoras, entre otras.

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Claves para la implantación del social business

–          Liderazgo. No hay que obviar que el 70% del proyecto no es tecnológico y algunas veces se cae en el error de liderar el social business desde esta área.

–          Grupos de interés y estrategias. El objetivo tiene que estar en consonancia con la estrategia corporativa y ser medible y adaptable a futuros cambios.

–          Legal y riesgos. Definir normas básicas de actuación y sensibilizar a los participantes para que las cumplan.

–          Gestión de la comunidad. Ciclo con varias fases: búsqueda de objetivos, razones por las que los miembros colaborarán, diseño del entorno y de las diferentes estrategias, lanzamiento y ejecución del proyecto, localización de expertos y conectores en la organización como agentes dinamizadores y, muy importante, medición de los resultados que conllevará la posible reformulación del planteamiento de la gestión.

–          Institucionalización. Para lograr este paso es necesario gestionar el compromiso a través de roles que ayuden a que la iniciativa se mantenga en el tiempo. Además, es fundamental la comunicación para que se impliquen los usuarios finales, así como la medición y verificación continua del estado del proyecto.

–          Tecnología. A la hora de implementarla habrá que tener en cuenta criterios como las funcionalidades sociales, experiencia de usuarios y la capacidad de integración.

–          Indicadores. Es difícil medir el retorno de la inversión en este tipo de plataformas colaborativas. Entre las métricas se deberá tener en cuenta la satisfacción de los empleados, ideas innovadoras que se llevan a cabo, creación de conocimiento explícito, tasa de participación, contenidos vistos, etc.

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